209. MARÍA CALA. Mariquita de toda la vida.
21 04 2010
María Cala. O Manuel en su carné de identidad. (Foto Kiki).
María Cala de Jerez, jerezana del campillo, del Barrio de San Miguel, mariquita de toda la vida de Dios, de los que se sacaban los pechos con las chuponas del cuarto de baño. Fue ayudante de camerino en los comienzos de Lola Flores en el Teatro Villamarta de Jerez. La faraona es para María Cala su gran pasión. María fue emigrante en París, y trabajó y se educó como mayordomo en las mejores casa ricas de Madrid sirviendo a toda la nobleza decadente, lo que le ha valido saber más por lo que calla que por lo que cuenta. (Berasaluce)
«La indumentaria era de fiesta. No era para menos. Ella, a sus 65 años ya cumplidos, protagonista de un libro. Ella, que viajó con Lola Flores, que admira a Rocío Jurado porque era la más grande, sentada en el Salón Regio de la Diputación que, como muy bien dice el Libi, con tanto dorado, parece una caja de bombones.
La habían sentado en la Presidencia, con los principales e incluso en un momento del acto se levantaría para hablar. Chaqueta verde botella, más bien brillante, pañuelo al cuello, pantalón. Dos salzillos como de estrellitas, gafas de sol, por aquello de mantener el misterio y ocultar un poquito esas señales que en los alrededores de los ojos te deja la edad. Sólo ella podía lucir con arte ese sombrero, una especie de gorro como de vaquero pero con un adorno de cuerda de esparto. En cualquiera hubiera sido objeto de cachondeo. En ella era un toque de glamour, porque con ese se nace y con la edad hasta se multiplica. (En la imagen, El libro cuyos autores han sido el periodista de la Cadena SER Fernando Pérez Monguió, el Historiador José Berasaluce y el Director de Radio formula de Unión Radio en Andalucía, Dani Aragón, ha contado con las fotografías del prestigioso Joaquín Hernández KIKI de Diario de Cádiz).
María Cala o Manuel Cala, que es su nombre de carné de identidad, es uno de los siete personajes que recoge el libro El Duende de Cádiz que en la noche del viernes se presentaba en la Diputación con la presencia de su autor, el periodista de la Cadena SER Fernando Pérez Monguió.

María, cuando se levantó para contar a pregunta de Fernando qué es el duende de Cádiz, contó cómo a los mariquitas en Jerez durante la posguerra se les perseguía y por el mero hecho de pasearse por las noches por las calles eran conducidos por la Guardia de Asalto hasta la prevención.
María contaba cómo cuando llegaban hasta el cuartelillo no las encerraban en los calabozos, ni les ponían las esposas, sino que cogían fregonas y cubos para que les vistieran de limpio la Comisaría. Así una y otra vez.
María lo cuenta como un cuento y es capaz de llevar estas desgracias de su vida con una dignidad que muchos quisieramos lograr. María, ahora estrella por un día en la Diputación de Cádiz, personaje de libro, homenajeada a sus 65 años, es uno de tantos mariquitas que sufrió mucho durante la Dictadura, como La Petróleo de Cádiz, la más escamondá del barrio de La Viña, que las aceras de la calle Misericordia estaban relucientes de lo que le pasaba esa mujer la fregona ataviada con un yersy de piquito ajustao para que se vieran bien sus estrenadas tetas de silicona.

«En la calle Évora, muy cerca del revuelo de la plaza por donde paso a diario. Que me gusta un ambiente bullanguero… Con mi sombrero de paja y mis sandalias de verano (regalo de un hermano de Amor y Sacrificio que dejó de salir en la cofradía porque tenía un reuma mu grande). La camiseta que llevo en la foto me la regaló un marinero del Dédalo que estaba de operaciones militares en la base de Rota hace 30 años…» María Cala.
Son una generación de personas ya mayores, que no salieron del armario, porque ni eso tenían y que han tenido la virtud de tomarse a cachondeo sus desgracias. Ellos también fueron víctimas de la Dictadura y de la sociedad que la apoyaba siempre dispuesta a humillarles por el mero hecho de ser diferentes. Es el racismo…pero el de lo que se denominaba la gente bien.

«Con mis amigas Caty Tejero y con Salu de Jerez, guapísimas y con mucho arte, un Viernes Santo precioso que vivimos este año. Yo estoy vestido de hombre, elegantísimo, serio como corresponde a un día importante. Un traje azul marino, con su chaleco, que se lo hicieron a medida en una sastrería de París a un conocido aristócrata, y que yo recibí en herencia…» María Cala.
Ahora, esta misma gente bien, los que vigilan la moral aquí, los que entienden que la única educación para la ciudadanía es la que manda la ley de Dios, los que aquí defienden la vida y allí en Irak defienden la muerte, quiere de nuevo abrir el debate del matrimonio entre personas del mismo sexo.
Es mucho el camino conseguido y no es hora de echarse atrás. Estas personas que ahora, gracias a Dios, pueden pasearse por la calle sin ser enviados a la Prevención a limpiarle los retretes a la Policía, tienen el mismo derecho que nosotros a casarse y a vivir en paz y a disfrutar de ese día vestidos de etiqueta, aunque seguro que el traje de novia de María Cala tendría más glamour que el rizo de Estrellita Castro. (Texto: Pepe Monforte).
MARÍA EN EL CORAZÓN.
La reina del Magazine Rosa. La actualidad del Corazón. Todos los jueves a las 13.00 horas en el Hoy por Hoy de Radio Jerez Cadena Ser (1026 AM). Escúchame, corazón…
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Por su parte, Cantos Ropero (1971-1976) reconoció que tan sólo ha tenido tiempo de “meter las narices en la obra”, que leerá ahora “con más detenimiento”. Y habló de “señorío, que no de señoritos”, uno de los conceptos que más le han atraído de ese primer vistazo. Y por ello, recurrió a una anécdota como ejemplo de señorío, cuando el arquitecto de una casa en la que vivió, Vicente Massaveu, le pidió permiso para copiar para las bodegas Croft el diseño de la valla que él había proyectado para el chalet. “Un detalle, le dije que la idea era suya, no mía, aunque le hubiera pagado por su trabajo”, comentó. (En la presentación, el autor brindó con ex alcaldes como Pedro Pacheco, Manuel Cantos, Jesús Mantaras, Juan Manuel Corchado y Michi Primo de Rivera, que estuvo en nombre de su padre. Foto: Pascual).
A Juan Corchado (1978-1979) le tocó una alcaldía de penalti. Estuvo nueve meses casi por imposición, y recordó aquellos tiempos difíciles “en los que reunir a un pleno era complicado, y de dinero ni hablamos, a pesar de la buena gestión de Mantaras. Creo que fueron los meses más felices e importantes de mi vida, y aunque no hubo tiempo para hacer cosas por Jerez, nada de lo previsto se paralizó”.
Francisco Javier Fernández Vega, el joven empresario jerezano precursor de la marca Gecko, comprada ahora por la empresa de Ron Negrita, relata sus aventuras hasta besar el éxito tras catorce años de “penurias y pocas ayudas”
–Y aunque a usted no le guste la palabra, pegó el pelotazo. ¿Se acabaron las penurias?
–¿Cómo se crea la fórmula de una nueva bebida?



El edificio que ocupa el centro GlogauAir es una antigua escuela en el corazón de Kreuzberg, barrio fronterizo entre el Berlín Occidental y el Oriental. Este proyecto en marcha es uno de los lugares de encuentro de los más diversos artistas españoles afincados o de paso por la capital alemana, entre los que Alvargonzález fue una figura destacada. Chema Alvargonzález afirmó en una ocasión, durante una entrevista, que a los artistas españoles les faltaba “glamour”. No estará de acuerdo quien haya cenado en el ático, muy cerca de la Glogauer, donde Alvargonzález vivía, trabajaba e invitaba a amigos y conocidos a cenas y largas conversaciones de sobremesa sobre libros, películas o cualquier otra cosa interesante. (Textos Juan Gómez).


José Luis Zarzana Palma nace el 19 de noviembre de 1948. Estudió en el Colegio La Salle “San Juan Bautista” y allí se fragua gran parte de su personalidad. Comienza los estudios de Técnicas Topográficas que abandona por Marketing y Comunicación, pues serían en estas materias donde se desenvolvería profesionalmente nuestro protagonista. Ha sido director de Clipsa Publicidad, de Exclusivas Multimedia, de Gesicom-20 o de Slalom Publicidad Exterior. Ha sido, igualmente, Consejero Delegado de Inter-Racing International. Asimismo ha ocupado la presidencia de los Consejos de Administración de “Fuste Corporation de Publicidad Exterior”, de las Bodegas Ximénez Spínola. En el asociacionismo empresarial ha ocupado la presidencia de la Asociación de Empresas de Publicidad de la Provincia de Cádiz. Es rociero, flamencólogo, aficionado taurino y cofrade. Está casado con Mauela Marín Polo, con la que tiene tres hijos: José Antonio, Javier y Manuel Ángel.
MUNDO COFRADE.
pregones navideños… Pregones conjuntos: Antonio Gallardo Molina, José Luis Zarzana Palma y Enrique Víctor de Mora Quirós asumieron el pregón de la coronación canónica de la Virgen del Valle. (En la imagen, José Luis, con otro pregonero: Victor de Mora)
Fernando González Moreno había nacido el 29 de julio de 1919 en Jerez. Sus padres también eran jerezanos, Fernando González Salgado e Isabel Moreno Carrasco. Murió el 12 de agosto de 1999, a los 80 años de edad, en el hospital de la Ciudad. Su niñez la vivió en una choza de la carretera de Cortes, cerca del actual cementerio. En aquel primer cuarto del siglo XX, en el cinturón de la ciudad había más de mil chozas. Fernando guardaba un recuerdo grato de la vida en la choza, por la ayuda que se prestaban las familias y la niñez al aire libre que vivió con sus amigos.
A los once años, su padre se empeñó en que aprendiera el oficio de carpintero. Este oficio estaba considerado como artesanal y era el más importante de los trabajos profesionales. Eso lo consiguió gracias a su abuela Josefa, nodriza de María del Carmen Domecq. Había que tener un buen padrino para ingresar en el Colegio profesional de los Salesianos de Cádiz. Desde entonces, la carpintería fue para él no sólo el trabajo, sino la principal ocupación de su vida. Su primer trabajo fue la tonelería. Pero su segundo trabajo fueron ya dos grandes talleres de carpintería de Jerez. (En la imagen de la izquierda, Fernando y su mujer, Carmen, el día de su boda).
Muy pronto, a los 18 años, fue llamado a filas y se encontró, con cientos de jóvenes en un tren sin saber a dónde iban. Muy pronto los dejaron en el frente de Córdoba en plena guerra civil. Era el año 1938. Luchó en sierra Morena y fue licenciado como hijo de viuda en 1939. A finales de 1942, cuando los Estados Unidos entraron en la II Guerra Mundial, volvió a ser movilizado en el mismo regimiento de Cádiz. Intentó conseguir un destino cómodo para ayudar en su casa: su padre había muerto, su madre estaba muy enferma y su hermana Isabel había contraído la tuberculosis. Lo mandaron a Sanlúcar de Barrameda, al castillo de Santiago. A la vuelta cContrajo matrimonio en 1944 con Carmen Márquez González y tuvieron seis hijos: Isabel, Fernando, Juan Antonio, Francisco, María del Carmen y Jesús. Ambos tenían un concepto muy claro de lo que querían y sabían que aquel compromiso era para toda la vida y para organizar una sólida familia. Y así lo hicieron. (Fernando en la mili, frente de Sierra Morena).
Cuando Fernando descubre la dignidad del obrero es en la década de 1960. Accidentalmente tomó contacto con la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica). Era un movimiento de militancia obrera, con un sistema de profunda raigambre humana y cristiana. Casi por el mismo tiempo, surge un sindicato clandestino como proyecto de futuro, al que se afilió con otros compañeros de la HOAC. La central obrera llegó a Jerez de la mano de Sebastián González Barroso, responsable y coordinador de USO en toda Andalucía. Fernando trabajó, además, en las comunidades cristianas de Santa Ana, Santiago y La Granja.







SURGE LA CONCIENCIA SOCIAL.





























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