085. LA MILI. Aquellos años en el ejército.

30 11 2009

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Los jóvenes del segundo reemplazo de 1992 en el cuartel de La Asunción.

Para algunas generaciones de jerezanos, las más jóvenes, pasar por el ejército por obligación, apenas se entiende si no es como uno de esos cúmulos de historietas que deben oír a sus mayores. Pero son muchos los hombres de esta ciudad que tuvieron que acudir a la llamada de la patria, en democracia o sin ella, y superar esos meses de lo que se conoció popularmente como mili. En la imagen puede verse a los miembros del Acuartelamiento Nuestra Señora de las Cabezas en el segundo reemplazo de 1992, justo diez años antes de que terminara el alistamiento obligatorio (diciembre de 2001). Precisamente el cuartel donde realizaron la instrucción estos jóvenes de entonces, en su gran mayoría jerezanos, el de La Asunción, está no sólo desaparecido hoy, sino que en su suelo se levanta una institución totalmente diferente: el Campus universitario.

Un poco de historia

El Rey Carlos III fue el monarca que generalizó el sorteo de quintas en 1.770, aunque fue en las Cortes de Cádiz de 1812 cuando se institucionalizó y tuvo su vigencia militar. A finales del S.XIX y principios del S.XX no estaba aún en vigor el servicio militar obligatorio y así algunas personas se podían liberar de ir a la mili mediante el pago de una determinada cantidad en pesetas. En esa época los mozos de 19 años se inscribían en sus respectivas alcaldías para, a los 20 años, sortearse los números que tenían para ingresar en el Ejército. A partir de 1940 se proclama el servicio militar obligatorio quedando sin efecto alguno las cuotas de redención. En ese año la duración del servicio militar era de tres años y paulatinamente se fue rebajando hasta quedar establecida en un año. Durante muchos años tuvieron su vigencia las Milicias Universitarias.

Campus_jerezDesde siempre el rechazo al servicio militar fue algo notorio y en los últimos años se incrementó con los movimientos de insumisión y objeción de conciencia, muy popular entre los jóvenes, especialmente universitarios e izquierdistas. Así, el cambio de costumbres, la especialización de los Ejércitos y la propia evolución de la sociedad determinaron el fin del reclutamiento obligatorio. Finalmente, la tan rechazada, criticada, pero siempre recordada mili acabó en diciembre de 2.001 para dejar paso desde enero de 2002 a que las Fuerzas Armadas españolas comenzaran a nutrirse de soldados profesionales.



084. EL MERCADO DE ABASTOS. Un lugar para el encuentro.

29 11 2009

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Imagen del mercado a finales del siglo pasado. (Archivo de José Antonio Cirera).

Si se tuviese que escoger entre algunas de las edificaciones más visitadas de Jerez, probablemente una de ellas sería la del Mercado Central de Abastos. El edificio del mercado se levantó en el ex convento de San Francisco, que se adquirió al Estado por un censo de 84.531 reales, y se colocó la primera piedra de este inmueble el 29 de junio de 1873, siendo alcalde el ilustre médico Francisco Revueltas y Montel.
Las partes de hierro de las armaduras fueron realizadas en Marchiennes (Bélgica), en los talleres de Joseph Paris.

La forma de este mercado antes de cercenarse era rectangular y medía 80 metros con treinta centímetros de longitud, por 40 metros con veinte centímetros de altura, por lo que media 3.228,6 metros cuadrados. Los puestos de frutas y hortalizas eran ochenta y cuatro; para carne había treinta; veintiocho mesas para pescadería; un despacho de carne de toro; dos almacenes de comestibles; ocho mesas para despojos; dos lecherías; un departamento para la vigilancia del mercado; dieciséis mesas para despachos de pan, y dieciséis puestos de volaterías.

Esta obra costó cuatro millones de reales aproximadamente, inaugurándose el 25 de abril del año 1885, con lo que este mismo año de 2009 ha cumplido ya los 124 años de vida.

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Imagen del mercado y la Plaza Doña Blanca a mediados del siglo XX.

A finales de los años cincuenta del pasado siglo XX se realizó en este mercado una lamentable reforma que fue muy criticada por los jerezanos, ya que le restó parte de su primitiva belleza arquitectónica. De la portada principal derribaron las tres naves que daban a la Plaza Esteve, para hacer el edificio conocido como Magistratura de Trabajo o Iara, cuyo estilo arquitectónico no es el más adecuado para ese lugar de tanta solera. Pero más adelante, el mercado contaba con 227 puestos que entraron en un deplorable estado de abandono, por lo que se tuvo que cerrarse al público el día 2 de junio de 1983. Mientras duraron las obras, los industriales se establecieron en la plaza de abastos de Madre de Dios.

Con esta reforma se quedó el mercado con 105 puestos repartidos de la siguiente forma: dieciséis de carnes, treinta y tres de pescados, cuarenta de frutas, diez de varios, y seis recovas, instalándose unos graciosos carritos de madera que eran utilizado por los pescaderos para vender sus artículos, pero que en la actualidad ya no existen. (Texto: José Antonio Cirera).

mercado3-jerezConcretamente, se trata de un edificio es de estilo neoclásico, construído por el arquitecto D. José Esteve. Las fachadas están elaboradas en piedras y adornadas con cerámica vidriada en la que se han dibujado las grecas que tuvieron en su original construcción.Las entradas y puertas principales conservan las rejas de hierro primitivas y la calle Parada y Barreto, donde se abre la entrada principal, está tratada con un bonito paseo, con numerosos naranjos. Aún, se puede observar en las afueras la construcción de algunos puestos en la fachada lateral de la Iglesia de San Francisco, construídos durante las obras de los años 1983 y 1984. En la actualidad se contabilizan 115 puestos, repartidos entre frutas y hortalizas, pescados, carnes, recovas, aceitunas, ultramarinos, panadería, congelados, especias y bar. El aprovisionamiento del Mercado lo realiza la empresa Mercajerez, adonde acuden los minoristas para comprar los productos, frutas y verduras a los mayoristas, asentadores y entradores. Estas compras se efectúan a horas muy tempranas para que por la mañana todo esté preparado para la venta en el Mercado. El Mercado dispone de cuatro amplias cámaras frigoríficas en sus sótanos, donde se pueden conservar carnes, pescados y frutas. En la actualidad también se distribuyen carnes desde diversas industrias que elaboran productos derivados como chacinas, jamones, conserva de magros, hígados, patés…. Las aves se distribuyen desde los propios mataderos de aves que están situados en la misma ciudad. El pollo, entero o troceado, y la gallina, son las piezas que más se consumen. El pescado se ditribuía hace unos años desde Merca-Jerez. Hoy, cada pescadero lo compra en El Puerto o Sanlúcar y lo vende directamente en sus puestos en La Plaza, que es como popularmente se conoce al Mercado Central de Abastos. (Imagen actual de la zona de verduras del Mercado Central jerezano).



083. LA FÁBRICA DE BOTELLAS. Adiós al último referente industrial del vino.

28 11 2009
botellas4_jerezbotellas4_jerezbotellas4_jerezOrígenes de la fábrica de botellas de Jerez
Jesús Caballero Ragel
CEHJ
EL 22 de junio de 1895, el ciudadano francés, D. Antoine Vergier Jeune, en representación
del hacendado francés vecino de Lyon, D. Andrés Bocouze, mediante poder notarial expedido el 11
de junio de 1895, solicitaba permiso al Ayuntamiento de Jerez para establecer una fábrica de vidrio
en el lado izquierdo del kilómetro 109, 30 del ferrocarril Sevilla – Cádiz, próximo a la estación de
ferrocarriles de Jerez.
El Proyecto inicial de la construcción de la fábrica de vidrio, denominada desde un primer
momento “La Jerezana”, preveía la producción de botellas y cristales planos. Para ello, era
necesario construirse hornos chimeneas de 30 a 35 metros de altura, fraguas, almacenes, talleres de
herrería y demás accesorios propios de dicha industria. El lugar elegido era idóneo por la cercanía a
una vía férrea, lo que facilitaba la rápida salida de los productos elaborados en la fábrica, y a su vez,
la entrada del carbón necesario para los hornos. Por este motivo, el proyecto primitivo contemplaba
la creación de un ramal viario, que partiendo del kilómetro 109,460 del mencionado trayecto
ferroviario llegaba hasta la misma fábrica.
El Ayuntamiento, tras valorar la propuesta de la empresa para establecerse en Jerez,
concedió el permiso para su instalación el 25 de junio de 1895, teniéndose en cuenta los grandes
beneficios que la nueva fábrica reportaría a la clase obrera, pues la nueva industria necesitaría un
elevado número de personal. Hay que tener en cuenta que en aquellos años la situación económica y
social en Jerez y su campiña era crítica. Sólo tres años antes, Jerez había conocido el famoso asalto
campesino, que en realidad no dejó de ser una revuelta campesina motivada por la carestía y
hambruna que se vivía en aquellos momentos, aunque los hechos sirvieron para que las autoridades
del momento demonizaran el incipiente anarcosindicalismo andaluz.
Como nos señala Fernando Aroca en su magistral libro De la Ciudad de Dios a la ciudad de
Baco. La arquitectura y urbanismo del vino de Jerez (siglos XVIII – XX), D. Sebastián Canavesse,
que se hace pasar como propietario de los terrenos, solicitó el 27 de junio de 1895 la alineación
precisa para la construcción de la nueva fábrica, proyecto que llevó a cabo en el mismo año de 1895
el arquitecto Rafael Esteve. La nueva industria reunía para su instalación las condiciones previstas
en el moderno reglamento de ordenación municipal que poseía Jerez en aquella fecha, en concreto
con su artículo 166: se instalaba en las afueras de la ciudad, aislada de los ciudadanos, sin existir
peligro de incendio o explosión para el vecindario ni molestias por humo o ruidos. Prácticamente un
año después que los capitalistas franceses presentaran el proyecto, la fábrica de vidrios “La
Jerezana” estaba ya construida y en funcionamiento. La fábrica de vidrio obtuvo licencia de
apertura desde el 5 de junio de 1896.
“La Jerezana” no fue la única fábrica de botellas y demás tipos de vidrios que hubo en la
ciudad. Casi por el mismo tiempo de su creación, coexistió durante bastantes años con la fábrica de
botellas “La Constancia”. Sabemos que en 1901, D. Manuel Fernández obtuvo licencia del
Ayuntamiento jerezano para realzar los muros de la fachada de esta fábrica, situada por detrás de la
Plaza de Toros y cercana al ferrocarril urbano. Dicho proyecto lo materializó el arquitecto José
Esteve. Sobre parte del solar que ocupó esta fábrica se construyó a mediados del siglo XX la
barriada “La Constancia”, cuyo nombre deriva de la antigua ubicación de la fábrica de vidrios con
el mismo nombre.
La historia de la actual fábrica de botellas es un ejemplo más de la notoriedad industrial que
vivió Jerez en el siglo XIX al amparo de la entonces pujante industria del vino. Un ejemplo más de
cómo el beneficioso negocio vinatero atrajo capitales extranjeros -en este caso de origen francéspara
impulsar la industria local.
Hoy día, 113 años después de la presentación del proyecto original, cuando se prevé su
traslado a otra zona de la ciudad, he querido con este artículo revivir la historia de este recinto
industrial, que muy pronto se convertirá en una zona urbanizada. Desde este artículo pido que se
conserven las tres altas chimeneas, que queramos o no, han pasado a ser un símbolo iconológico de
la ciudad de Jerez y un recuerdo de un potente pasado industrial que hoy día añoramos.

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Trabajadores de la fábrica de botellas se despiden el pasado jueves del que ha sido durante muchos años su trabajo. La foto es de Miguel Ángel González. (Foto: Diario de Jerez).

Jerez ha perdido otro símbolo más de su esplendor industrial, aquél que en el siglo XIX  le ayudó a convertirse en lo que ya llevaba fraguando hace muchos años e incluso siglos con su tradición vitivinícola: en la ciudad del vino. Pero tras el cierre el jueves de la fábrica de botellas tras 114 años ininterrumpidos, aunque con algunos sobresaltos en la últimas décadas, los jerezanos se despiden de uno de sus grandes .patrimonios económicos, el de una industrial fuerte que scada vez amenaza con quedarse más relegada a los muros de sus grandes y hermosas bodegas. Ésta es la historia de la agonía de un sector y una ciudad que poco a poco se ve obligada a buscar nuevos caminos económicos y en plena crisis mundial. Por la importancia de lo que acaba de perder Jerez, reproducimos a continuación un artículo que hace unos meses publicaba el profesor e historiador Jesús Ragel.

El 22 de junio de 1895, el ciudadano francés D. Antoine Vergier Jeune, en representación del hacendado francés vecino de Lyon D. Andrés Bocouze, mediante poder notarial expedido el 11 de junio de 1895, solicitaba permiso al Ayuntamiento de Jerez para establecer una fábrica de vidrio en el lado izquierdo del kilómetro 109, 30 del ferrocarril Sevilla – Cádiz, próximo a la estación de ferrocarriles de Jerez.

Botellas-2_jerezEl Proyecto inicial de la construcción de la fábrica de vidrio, denominada desde un primer momento “La Jerezana”, preveía la producción de botellas y cristales planos. Para ello, eranecesario construirse hornos chimeneas de 30 a 35 metros de altura, fraguas, almacenes, talleres de herrería y demás accesorios propios de dicha industria. El lugar elegido era idóneo por la cercanía a una vía férrea, lo que facilitaba la rápida salida de los productos elaborados en la fábrica, y a su vez, la entrada del carbón necesario para los hornos. Por este motivo, el proyecto primitivo contemplaba la creación de un ramal viario, que partiendo del kilómetro 109,460 del mencionado trayecto ferroviario llegaba hasta la misma fábrica. (Imagen del anuncio de concesión de la licencia en el Periódico del Guadalete de 1895). (En la imagen, el anuncio aparecido en el periódico jerezano de la época El Guadalete sobre la concesión municipal para la instalación de la fábrica).

El Ayuntamiento, tras valorar la propuesta de la empresa para establecerse en Jerez, concedió el permiso para su instalación el 25 de junio de 1895, teniéndose en cuenta los grandes beneficios que la nueva fábrica reportaría a la clase obrera, pues la nueva industria necesitaría un elevado número de personal. Hay que tener en cuenta que en aquellos años la situación económica y social en Jerez y su campiña era crítica. Sólo tres años antes, Jerez había conocido el famoso asalto campesino, que en realidad no dejó de ser una revuelta campesina motivada por la carestía y hambruna que se vivía en aquellos momentos, aunque los hechos sirvieron para que las autoridades del momento demonizaran el incipiente anarcosindicalismo andaluz.

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Trabajadores a principios de siglo.

Como nos señala Fernando Aroca en su magistral libro De la Ciudad de Dios a la ciudad de Baco. La arquitectura y urbanismo del vino de Jerez (siglos XVIII – XX), D. Sebastián Canavesse, que se hace pasar como propietario de los terrenos, solicitó el 27 de junio de 1895 la alineación precisa para la construcción de la nueva fábrica, proyecto que llevó a cabo en el mismo año de 1895 el arquitecto Rafael Esteve. La nueva industria reunía para su instalación las condiciones previstas en el moderno reglamento de ordenación municipal que poseía Jerez en aquella fecha, en concreto con su artículo 166: se instalaba en las afueras de la ciudad, aislada de los ciudadanos, sin existir peligro de incendio o explosión para el vecindario ni molestias por humo o ruidos. Prácticamente un año después que los capitalistas franceses presentaran el proyecto, la fábrica de vidrios “La Jerezana” estaba ya construida y en funcionamiento. La fábrica de vidrio obtuvo licencia de apertura desde el 5 de junio de 1896.

Botellas1_jerez“La Jerezana” no fue la única fábrica de botellas y demás tipos de vidrios que hubo en la ciudad. Casi por el mismo tiempo de su creación, coexistió durante bastantes años con la fábrica de botellas “La Constancia”. Sabemos que en 1901, D. Manuel Fernández obtuvo licencia del Ayuntamiento jerezano para realzar los muros de la fachada de esta fábrica, situada por detrás de la Plaza de Toros y cercana al ferrocarril urbano. Dicho proyecto lo materializó el arquitecto José Esteve. Sobre parte del solar que ocupó esta fábrica se construyó a mediados del siglo XX la barriada “La Constancia”, cuyo nombre deriva de la antigua ubicación de la fábrica de vidrios con el mismo nombre.

La historia de la actual fábrica de botellas es un ejemplo más de la notoriedad industrial que vivió Jerez en el siglo XIX al amparo de la entonces pujante industria del vino. Un ejemplo más de cómo el beneficioso negocio vinatero atrajo capitales extranjeros -en este caso de origen francés para impulsar la industria local”. (Texto: Jesús Caballero Ragel del Centro de Estudios Históricos Jerezanos).

Hoy día, 114 años después de la presentación del proyecto original, cuando después de un año en el que se había previsto su traslado a otra zona de la ciudad y apagado ya para siempre su último horno, son muchos los expertos y ciudadanos en general que al menos, y ante la imposibilidad de salvar ya el futuro de la fábrica jerezana, al menos reclaman que se conserven las tres altas chimeneas, que ya han un símbolo iconológico de la ciudad de Jerez y un recuerdo de un potente pasado industrial. El edificio seguirá teniendo uso laboral, pero no como fábrica de botellas. (En la imagen de la izquierda, las tres chimeneas de la fábrica, un icono de la fisonomía de la ciudad que ya han dejado de funcionar). (Foto: Diario de Jerez).



082. JEREZ Y SHAKESPEARE. Fusión del vino y la literatura.

27 11 2009

shakespeare1_jerezLa noche del 21 de marzo de 1957, varios jóvenes poetas y amigos, entre ellos el reconocido escritor jerezano Manuel Ríos Ruiz, se plantaron ante el monumento que Jerez rindió al escritor y poeta inglés William Shaskespeare para rendirle tributo por su denodado halago y promoción de los vinos del Marco de Jerez. Nunca tuvieron los caldos jerezanos mejor alabanza y mejor impulso que las palabras de uno de los escritores que más han hecho por hacer de la literatura una de las más nobles y bellas artes, pero sin embargo, la ingratitud y el olvido han trabajado durante siglos por olvidar que una vez, allá por el XVII, el más internacional de los poetas británicos, se fundió en vida y en obra con el jerez. Por eso, y después de que se recuperase hace cuatro años, de forma más oficial y con la presencia de Ayuntamiento y Consejo Regulador del vino, el homenaje volvió el pasado sábado a repetirse ante el monumento al al escritor en pleno corazón del parque González Hontoria. Bajo los sones del quinteto de metales de la Orquesta Joaquín Villatoro, algo más de dos centenares de personas se acercaron, un acto al que también acudió como invitada especial, gracias a que esos días se encontraba de visita en la ciudad, la Poeta Laureada de la Reina de Inglaterra, Isabel II, Carol Ann Duffy, quien no dudó en sumarse al homenaje y en rendirse a los pies de los caldos jerezanos. “Vosotros hacéis las botas de Jerez y nosotros nos la bebemos”, dijo bromeando en torno a la relación secular entre el jerez y Gran Bretaña.

Shakespeare4_jerezEl propio Manuel Ríos, recordando aquella noche de marzo en el que se tributaba homenaje a Shakespeare ante el monumento que acababa de ser inaugurado, en “una de las madrugadas más frías que recuerdo” “y guardándonos del frío gracias a varias botellas de vino de Jerez que llevábamos con nosotros”, que no esperaba que 50 años después, “alguien descubrió el secreto de estos amigos que pese a que nadie lo sabía y nosotros habíamos conservado con el paso de los años, decidimos compartirlo con la ciudad de Jerez quedando, hace tan sólo cuatro años, institucionalizado”, recordó. Ahora el testigo lo recogen, entre otros, Francisco Camas y José Luis Jiménez, en un momento no sólo necesario para reivindicar la especificidad de la cultura jerezana, sino sobre todo, de aunar esfuerzos por reconducir la cultura y la industria del vino, azotada por distintas reconversiones, crisis y caidas de ventas. (En la imagen, el poeta jerezano Manuel Ruiz, que acudió el sábado desde Madrid para revivir el homenaje a Shakespeare que con unos amigos le hicieron en los años 50).

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Imagen del monumento a William Shakespeare en el Parque González Hontoria, probablemente el único que existe en España dedicado al poeta inglés.

El de este sábado, estuvo marcado por una ofrenda floral ante el monumento, la lectura de un manifiesto por la literatura y el vino de Jerez y un brindis de honor con caldos de la tierra. Y ya en el Templete municipal Carol Ann Duffy leyó un soneto de Shakespeare y los niños del grupo teatral Dioniso pusieron en escena la obra Enrique IV, del poeta inglés. Entre los muchos asistentes que leyeron algunos versos, no faltaron, junto a Duffy y Manuel Ríos, Josefa Parra, José Mateos, José Luis Jiménez, Dolors Alberola o Juan de la Plata.

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La poeta Laureada Carol Ann Duffy, durante su intervención en el homenaje al bardo inglés.

Concretamente, William Shakespeare menciona el sherrish, tal como se conocía a finales del siglo XVI, en más de cincuenta ocasiones y en ocho de sus obras de teatro, siendo su emblemático personaje Falstaff el más aficionado a catarlo en diferentes formas y maneras. En su famoso monólogo, de la segunda parte de Enrique IV, acaba exclamando a los cuatro vientos: “Si mil hijos tuviera en primer principio humano que les enseñaría sería de abjurar de toda bebida insípida y dedicarse por entero al jerez”.

Es posible encontrar en obras del autor inglés más conocido de todos los tiempos referencias constantes a unos vinos de los que era gran amante, tales como en aquel párrafo donde aparece Falstaff disfrutando del jerez, que se han versionado al cine en títulos como Campanadas a medianoche, de Orson Welles, o Enrique V, de Kenneth Branagh, pero también en las óperas de Salieri y Verdi, lo que ha permitido un mayor conocimiento de nuestros vinos a través de la cultura en todo el mundo.

Su pasión por el sack era compartida por sus amigos y contemporáneos, muchos de ellos dramaturgos de fama en la corte de la reina Isabel I, como John Fletcher, Francis Beaumont, John Donne, Robert Herrick o Michael Drayton, que solían beberlo en la Mermaid Tavern o en la Board’s Head, en Londres. Algunos de los cuales, como Ben Jonson, ya llamaban sherry (“Sack? You said but ee’n now it should be Sherry“).

Ello fue debido, en gran parte, a la entrada en los mercados de Londres de las tres mil botas de jerez que Drake capturó en Cádiz en 1587.

A mediados de los años 50 la organización de la Fiesta de la Vendimia erigió en el Parque González Hontoria un monumento en su recuerdo, que desde hace cuatro años es motivo de homenaje por una serie de personas e instituciones reivindicando su figura en relación con los vinos del Marco del jerez.

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El público en el acto de homenaje.

Pero más aún, la asociación cultural Cice-Club Popular, que dirige José Luis Jiménez, ha solicitado al Ayuntamiento de Jerez que una avenida de la ciudad se rotule con el nombre del famoso dramaturgo inglés, William Shakespeare, en reconocimiento por la gran difusión y promoción que hizo en sus obras del vino de jerez. Y parece que todo va sobre rueda y que podrá tener una pronto, tal vez algunas de aquellas que aún mantienen nombres de reminiscencias franquistas y que están en el punto de mira del Gobierno local para su sustitución.

Shakespeare6_jerezSegún hace constar José Luis Jiménez, uniéndose a este homenaje oficial algunas bodegas jerezanas, las de vínculos más ingleses, lanzaron unos años después para el mercado internacional algunas marcas con referencias al gran bardo inglés y sus creaciones teatrales. Podemos mencionar la de Wisdom & Warter y su Bone Dry Fino “William Shakespeare-Tavern Mermaid”, reproduciendo en la etiqueta el más famoso y conocido retrato del escritor, o bien las dos de Williams & Humbert, como el Finest sweet sherry, “As you like it”, y el amontillado superior, “Winter’s Tale”, en homenaje a dos de las obras del dramaturgo inglés.

Lástima que a estas alturas y que pese a contar con la mejor promoción internacional y culta de todos los tiempos, ni la ciudad ni los responsables bodegueros hayan sabido apreciar esta tarea y aprovechar el filón. A lo mejor a partir de estos homenajes particulares la situación se resuelve de una vez.



081. CARMEN FREIDÍAS. Una jerezana en la playa de La Puntilla.

25 11 2009

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Vista aérea de la Playa de La Puntilla.

Para alguien que ha nacido en este rinconcito del sur, oír playa de La Puntilla es abrir la ventana de los recuerdos. Para muchos, entre los que me encuentro, La Puntilla es algo más que una playa, es un tiempo pasado cargado de anécdotas, venturas y desventuras. Allí fue donde mis ojos vieron por primera vez el mar. Soy jerezana y aunque estábamos tan cerca del mar, 15km, a la vez estábamos lejos. En los años 50 y 60 la vida no era ni mucho menos como en la actualidad.

Por el Carmen empezaban los baños, qué nervios con los preparativos, la ilusión se desbordaba. Los domingos por la mañana, ¡venga niñas a levantarse no vayamos a perder el tren!, con los cestos llenos de comida, toalla para tirarnos en la arena y la sombrilla, la cultura de saber estar al sol era importantísima para no acabar rojos como salmonetes. Los que no tenían cuidado con aquel sol traicionero pagaban las consecuencias, días después cambiaban la piel como si de serpientes se tratara, luego quedaban como dálmatas, me sonrío recordando todo aquello, y puedo verme, en una mano el cubo y la pala, bajo el brazo la pelota y sobre la cabeza un gorro para no coger una insolación. Yo de niña era rubia , cuando acavaba el verano, con el sol y el agua del mar, mi pelo se había vuelto tan dorado que a menudo me confundían con una nórdica, cuando llegábamos a El Puerto venga, un coche de caballos. Me gustaba sentarme en el pescante para ver el mar la primera y qué maravilla, yo no podía resistirme, en cuánto llegábamos a La Puntilla salía corriendo a meterme en el agua, qué buena estaba, cuanta feliciad sentía.

En La Puntilla nos conocíamos casi todos. Pasear por la orilla significaba ir saludando, por aquí y por allí salían conocidos. Fulanita se ha casado, menganita también y, ¿te acuerdas de aquella niña de Sevilla?, pues menudo bombo tiene, no se ve los pies, ¡ohi! que gorda y que guapa te has puesto chiquilla, le decían a la embarazada. A mí me decían que los niños venian de Paris y que los traía la cigüeña en el pico, pero de eso nada me dijo una niña mayor que yo, esa lo ha hecho, ¿hacer qué? me preguntaba yo , y así entre juego y veras me enteré cómo y de dónde venian los niños. Y es que mientras hacíamos la digestión y nuestras madres dormitaban allí en los pinares, a la sombra de aquellos árboles (si no estoy mal informada creo que no hay un lugar igual en la provincia de Cádiz, los pinares de La Puntilla eran únicos) las niñas de los años 50 y 60 teníamos unas conversaciones muy instructivas, a escondidas nos pasábamos todo tipo de información que la moral de la época censuraba.

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Pinares de la Puntilla (foto Jorge Roa).

Conforme crecíamos cambiaban los juegos de hacer castillos de arena en la orilla o hacer el submarino, eso era muy divertido, cogíamos un palo con ambas manos, los brazos estirados, antes de que llegara la ola nos tirábamos al agua boca abajo, el agua nos arrastraba unos metros hasta la orilla y así una y otra vez. Éramos incansables, ojito con los flotadores y con las colchonetas, alguna vez decían: a fulanito lo tubieron que recoger cuando pasaba el vaporcito si no lo cogen la corriente lo lleva a America. Recuerdo aquellos veraneantes que venían de Arcos, Medina Sidonia. etc., y el roneo de los jóvenes de la época que cuanto arte y cuanta gracia había que tener para ronear como Dios manda. ¡qué cosas pasaban!

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El Vapor de El Puerto a su paso por el Canal.

Y del Canal cuantas cosas podríamos decir, mi abuela decía que antes desembocaba en otro sitio y que cambiaron el cauce después de unas terribles inundaciones, el rio Cartuja se desbordó, murió mucha gente ahogada y los daños materiales fueron cuantiosos. Mi familia pertenecía al mundo del toro, mi abuela materna era Maria Chica sobrina carnal del ganadero jerezano Curro Chica, yo me eduqué en las Esclavas en Jerez y tuve la suerte de, siendo mi familia quien era, nadie me dijera no te juntes con éste o con el otro, al contrario mi abuela siempre estaba dispuesta a ayudar a quien lo necesitara y así nos educó, nadie es mejor que nadie por pertenecer a una clase social o a otra.

Los taurinos decían algo así como que «Quien no ha visto toros en El Puerto no sabe lo que es un día de toros» y yo digo que quien no ha estado en La Puntilla no sabe lo que era un día de playa de los de antes. El recuerdo de aquel tiempo me lleva a los ahogados del canal. ¡Cuanta gente jóven falleció de manera absurda!, era impactante ver el cuerpo sin vida del ahogado alli sobre la arena esperando la llegada de la Guardia Civil. Algún alma piadosa lo tapaba, espontáneamente se oía una oración por aquella persona que tan sólo un rato antes estaba llena de vida y ahora por una imprudencia yacía en la arena muerta, curiosamente siempre eran hombres jóvenes. Cuanto dolor y cuantas lágrimas se derramaron, pero la tragedia se repetía una y otra vez cada verano.

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Playa de Valdelagrana, vista aerea, finales de los sesenta del siglo pasado.

Recuerdo que en el verano de 1960, no se me olvida la fecha porque tengo una pulsera que me regalaron el día de mi santo con la fecha grabada, pues bién, como tantas veces cruzamos a Valdelagrana en barca, entre las personas iba una mujer enlutada con un ramo de flores en las manos, cuando estábamos en medio del canal lanzó las flores al agua, nadie dijo nada pero se acabaron las risas. No se quien era aquella mujer pero nunca olvidaré su cara.

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Atravesando desde La Puntilla a Valdelagrana en bote. (Foto Colección V.G.L.)

Yo vivo muy lejos, de mi familia directa no queda casi nadie en aquel rinconcito del sur, estamos repartidos entre Europa y América, pero por muy lejos que se esté, la bandera y la Patria se llevan en el corazón y el mío está repleto de aquellos veranos, de aquellas tertulias a la sombra de los pinares de La Puntilla. Fue un tiempo tan felíz que recordar aquella época y además poder compartir la experiencia es sencillamente maravilloso. (Textos: Carmen Freidías).



080. DE JEREZ… A POR JEREZ.

22 11 2009

Imágenes del Libro editado en 1959 –hace 50 años–  ‘De Jerez… a por Jerez’ de Enrique Isasi, con textos de Manuel Barbadillo y José y Jesús de las Cuevas. Las fotografías son de Luis Isidro, Manuel Pereiras y Enrique Isasi. Son imágenes idealizadas y preparadas, creando un estereotipo propio de aquellas fechas. (Fotos Colección: Vicente González Lechuga).

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Soleo de la uva en la Viña (1)

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Soleo de la uva en la Viña (2)

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Transporte de la uva, por medio de los caminos de la Viña.

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Descargando la uva.

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Pisando la uva.

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Desde la bota y desde la copa.

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En la Colegiata, la Fiesta de la Vendimia.

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El Bienteveo de la Viña.

«Cuando aún estoy en la cárcel pequeña del racimo, el ángel de las viñas me guarda y vigila desde su Bienteveo», escribe como un versículo bíblico José Soto. Vigilante de la viña de todos, heredada de nuestros mayores.



079. PEPE ROMERO VALDESPINO. El mago de los jereces.

16 11 2009

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El debate sobre si los jereces son vinos de aperitivo o para la comida sigue, aunque cada día son más los restaurantes que los ofrecen en sus cartas, pero hay un tercer camino para los vinos del marco que quizás sea más desconocido pero en el que destacan sobremanera y son sus posibilidades en la condimentación de comidas. Uno de sus ejemplos más sobresalientes se da en la propia ciudad y lo protagoniza uno de sus cocineros más reconocidos, Pepe Romero Valdespino, jefe de cocina de La Mesa Redonda, un pequeño y muy personal restaurante situado en la calle Manuel de La Quintana, muy cerca del centro histórico, y que es el más puntuado de la ciudad en las guías gastronómicas y uno de los mejor situados en la provincia. (Foto Cristóbal Ortega).

La Mesa Redonda es un restaurante diferente. Pepe Romero Valdespino, 45 años, cocinero porque lo vivio desde chico, mantiene idéntica la entrada a su restaurante desde que se abrió. Tras pasar por un soportal de maderas nobles, un gran sofá y una librería. Llegaron del salón de los Romero Valdespino López Carrizosa hasta la entrada del establecimiento porque para ellos aquello iba a ser practicamente su casa.

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El restaurante sigue siendo un poco eso, el salón de una familia bien de Jerez. Sólo 9 mesas, estupendamente vestidas y algunas incluso con sofás adaptados como sillas para comer. La imagen de calidez se percibe desde el principio. El salón lo atienden Elena y Pepi, hermanas. La primera lleva en el establecimiento desde que se abrió hace 24 años y Pepi cumple ya también 8 años en la casa. Te reciben con una sonrisa. Pelo negro las dos, recogido y luciendo un uniforme de color beige, creo recordar. Por la noche es negro, me aclaran, porque el ambiente cambia. Junto a Pepe Romero, en la cocina, Carmen, que también lleva en el establecimiento 20 años.

En la carta unos 20 platos aunque todos los días hay sugerencias. “Me gusta ir a comprar todos los días. Mirar en mis carnicerías y pescaderías de confianza. Muchas veces me encapricho de algo y lo pongo en la carta. Me encanta trabajar con productos frescos. Tiene el riesgo de que cuando se te acaba, se te acaba, pero da mucho juego y también hace que mi labor sea más creativa”.

JORNADAS DE CAZA.
La Mesa Redonda acaba de comenzar sus jornadas de caza que se prolongarán, coincidiendo con la temporada de permiso de las capturas, hasta principios de 2010. En total son doce platos en los que se puede encontrar desde perdices, pasando por palomas torcaces, becasinas o patos, hasta el venado, el jabalí, el conejo salvaje o la liebre. Todos tienen cosas en común. Las fórmulas de cocina son clásicas, algunas incluso con siglos de vida ya que son recetas de la abuela, y en todas, excepto en una, que está hecha con vino tinto, se utilizan los vinos del marco de Jerez.

LOS VINOS, VINAGRES Y BRANDIES DE JEREZ.
Para Pepe Romero Valdespino es como “la marca de la casa”. En su carta habitual el Jerez está continuamente presente: “Si un plato no lleva oloroso o fino, lleva amontillado, o un toque de brandy”.

gastroSus papas aliñás son un clásico de la casa. Para aliñarlas utiliza el único vinagre que se maneja en su cocina, uno procedente de una reserva familiar que se guarda en una bota en el campo y que cada año se refresca con vinagre nuevo para que se mantenga la calidad del producto. Pepe no sabe de que año puede ser la solera pero destaca que el aroma “de ese vinagre es inigualable” y por eso lo utiliza para las papas aliñás o para otros aliños y platos de la casa.
Recuerda que cuando se fue a Estados Unidos, a San Francisco, para formarse como cocinero, lo único que se llevó fueron “4 botellas de vinagre” porque sabía que eso no lo iba a encontrar allí.

Romero Valdespino estudió Empresariales pero al final la cocina le conquistó y terminó trabajando en el restaurante de la familia donde comenzó ayudando en la cocina. Luego “voló” para formarse. La primera estancia la recuerda con especial cariño y “porque aprendí mucho”. Estuvo trabajando en El Faro de El Puerto junto a Fernando Córdoba. “Después de mi padre es la persona que más me ha enseñado” destaca. Luego estancias en restaurantes de Madrid, como El Olivo o en Estados Unidos y ya vuelta a casa, a ayudar en la cocina a su padre, José Romero Valdespino, uno de los cocineros que sentaron cátedra en Jerez y que ya colocó a la Mesa Redonda como restaurante andaluz destacado en las guías gastronómicas españolas.

peperomerovaldespino_jerezDOS GENERACIONES.
José Romero llegó ya con unos años al mundo de la cocina y ha estado hasta 2001 en que dejó el testigo a su hijo Pepe. Antes había estado relacionado con el mundo de los hoteles. Tuvieron un primer restaurante en El Puerto con Lalo Grosso y ya luego en 1986 el y su esposa Margarita López de Carrizosa deciden montar el establecimiento. “Todo se hizo con lo que su pudo, destaca su hijo. Un amigo encontró el local. Parte de la decoración se trajo de casa y se le dio un toque muy familiar. Mi padre estaba en la cocina y mi madre, que tiene don de gentes, se ocupaba de atender el comedor”.

La cocina era clásica y ya el vino de Jerez tenía una presencia fundamental. No podía ser de otra forma. José Romero Valdespino venía de familia bodeguera y lo mismo ocurría con Margarita relacionada con los Domecq. José tiene además un cariño enorme por todo lo relacionado con los fogones hasta el punto de que conserva varios recetarios familiares. (En la imagen, Pepe Romero Valdespino con una copa de buen vino de Jerez en la mano. Foto Cristobal Ortega).

Pepe Romero Valdespino señala que en la cocina de la Mesa Redonda hay algo de cocina internacional porque al fin y al cabo lo que “hacemos es la cocina heredada de las cocineras que trabajaban para las grandes casas de Jerez. En muchos casos estas personas utilizaban recetarios ingleses o franceses o recetas que traían las mujeres de las casas en las que trabajaban y que ellas se preocupaban de adaptar y lo hacían con los productos que encontraban en la zona con lo que cual se producía una fusión de culturas muy interesante”.

En la carta hay toques ingleses como el hojaldre que se hace con paloma torcaz y que se hace con bechamel o el postre bautizado con el nombre de “Sherry Trifle” que lleva un bizcocho emborrachado con cream. Pepe Romero señala que muchos de sus clientes son extranjeros que acuden a conocer esta cocina muy personal y dificil de encontrar. En la Mesa Redonda está también la cocina típica jerezana y no falta el rabo de toro o un tocino de cielo que se mantiene con la misma fórmula desde que abrieron.

Muchos de los platos creados por el padre de Pepe se mantienen en la carta como las papas aliñás, el hojaldre de rape y gambas, los escalopines rellenos de foei o los huevos poché rellenos de langostinos.

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“De todos modos cambiamos mucho la carta” y tratamos de ir añadiendo creaciones “pero siempre manteniendo nuestra línea y dándole mucha importancia al producto, con preparaciones sencillas. Ahora estoy preparando muchos pescados al vapor, pero utilizando una técnica que me enseñó el cocinero australiano Toni Tan. Se caliente mucho la sartén. Se pone el pescado o la carne y al poco tiempo se incorpora agua o vino. Se tapa lo más hermeticamente posible y el producto se cuece con el vapor. Da muy buenos resultados”.

En la cocina de Valdespino no han entrado ni los aparatos de cocción al vacío ni los modernos hornos, pero señala que no le hacen falta en la cocina que realiza. Lo que nunca puede faltar es una buena botella de vino de Jerez. Destaca que normalmente puede tener unas 40 variedades disponibles, aunque no las tengo en carta ya que varían mucho en función de las disponibilidades o en función de los clientes que vengan “muchos de los cuales encargan de antemano los vinos que quieren”.

IRREPETIBLE.
Pepe Romero Valdespino señala que su restaurante puede ser mejor o peor pero si es irrepetible. Sus jornadas de caza son de las más esperadas ya que trabaja carnes muy dificiles de tratar, porque son dificiles de conseguir y necesitan técnicas para cocinarlas que hay que conocer. Romero Valdespino, cazador y buen conocedor de este mundo, las conoce y sabe como enfrentarse a cada modalidad y es capaz, incluso, de no repetir los modos de cocinarlas.

perdices_mesaredonda_jerezEn la entrada, una mesa baja, tiene dibujadas muchas de las aves que se pueden degustar en el establecimiento. La más singular es la “becasina”, también conocida como agachona, un pequeño pájaro de marisma que se cocina con amontillado, o la paloma torcaz que se guisa con un toque de brandy de Jerez. La perdiz se guisa “a la jerezana”, con arroz en un guiso de gran sencillez con ajo, cebolla y vino oloroso tratando de dar todo el protagonismo a esta carne muy apreciada por los gastrónomos. (En la imagen, un plato de perdiz).

LA CARTA DE CAZA.
En la carta especial de caza se puede encontrar también el pato real que llega desde la zona de Sanlúcar y que se guisa en una receta de la abuela María cuyo toque final se le dan con una aceitunas, muy al estilo de Sevilla. El venado se sirve en tacos, poco hecho y guisado con vapor de vino oloroso. Al final se le da un toque con enebro, una hierba aromática que se utiliza para la elaboración de la ginebra que también está presente en el plato.

17903Para el jabalí se hace la única excepción y se utiliza para el guiso vino tinto. La liebre, de un sabor mucho más profundo que el conejo y cada día más dificil de encontrar en las cartas se escoge un guiso de habichuelas mientras que el conejo se sirve con arroz o guisado con vino oloroso. La liebre, aunque este plato tan sólo se hace por encargo, se puede tomar también con un guiso típico de cazadores y es “engazpachada” por lo que la carne se cocina en un gazpacho más denso de lo habitual. (Textos: Pepe Monforte).



078. TRAGEDIA EN JEREZ. 1945 en La Salle Mundo Nuevo.

14 11 2009

juanleivasanchez_jerezRelato del único niño superviviente de aquel luctuoso suceso.

El 14 de junio de 1945  amaneció un día espléndido. La calle Ventura Misa, a las 8 de la mañana, era un hervidero de alumnos y padres. Todo auguraba un buen día de primavera para los excursionistas, alumnos del Colegio La Salle Mundo Nuevo, a la playa de Sanlúcar de Barrameda. Tres Hermanos de la Doctrina Cristiana -como se les llamaba entonces– fueron acomodando a los 50 alumnos, entre los 10 y 12 años, en los asientos de la batea del camión propiedad de uno de los padres. Era el mejor obsequio que hacía el Hermano Director, Ginés de María, al curso que había finalizado con las mejores tareas escolares. La despedida fue como siempre, cargada de recomendaciones por parte de los padres. (En la imagen, Juan Leiva Sánchez, el único superviviente de la tragedia que vivió la comunidad educativa y los padres del Colegio del  Sagrado Corazón-La Salle Mundo Nuevo, en aquel fatídico día del año 1945, en una fotografía tomada en la actualidad).

LA INCONSCIENCIA DE LOS POCOS AÑOS.

Serían las doce del mediodía cuando llegaron a la playa, frente al paseo de la Calzada de la ciudad sanluqueña. Un fuerte viento comenzó a desatarse desde el mar derrochando espumas blancas en la orilla. Nueve niños corrieron hacia una barca que se balanceaban con el flujo y reflujo de las olas. Varios pescadores que recogían cáscaras de ostiones en la orilla les avisaron de que tuvieran cuidado, porque era día de resaca y el mar arrastraba hacia adentro. A uno de los chavales se le ocurrió quitar el ancla que sostenía amarrada la barca. Otro sacó los remos y los demás saltaron hasta meterse dentro.

En unos minutos, sin que nadie pudiera advertirlo, la resaca arrastró la barca hasta colocarla en medio del canal entre el coto de Doñana y la playa. Las aguas jugaban con la barca haciendo verdaderas piruetas como si fuera una cáscara de nuez. Así estuvieron un corto espacio de tiempo. De pronto, una ola terrible con un rugido estremecedor subió desde lo más profundo. El pánico sobrecogió a los nueve niños y el bote volcó sin remedio. El Hermano Javier, el más joven de los profesores, se despojó del hábito y llegó hasta donde estaban los niños. Sólo pudo sacar a este cronista, Juan Leiva. Volvió y consiguió sacar a otro niño -ya cadáver- que aún flotaba sobre las aguas, de nombre Francisco Aguilar Pavón.

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Imagen de los Congregantes del Niño Jesús -pertenecientes a la organización lasaliana- en el curso 1944-45.

LA TRAGEDIA EN LA PRENSA DE LA ÉPOCA.

En medio de las olas, otros siete chavales se agarraban unos a otros buscando un firme donde apoyarse, mientras que el cronista de este episodio, que había caído a la derecha, se esforzaba por acercarse a la orilla. Todo era inútil, porque la resaca cada vez lo llevaba más dentro. El diario AYER decía al día siguiente, jueves 15: Ocho niños del Colegio Sagrado Corazón de Jesús, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de Jerez, que iban en una barca en las aguas de Sanlúcar de Barrameda, han desaparecido bajo las aguas y sólo se ha encontrado uno, el cuerpo del niño Francisco Aguilar Pavón. El cadáver fue depositado en el domicilio de sus padres, Puertas del Sol, nº 4, en la noche de ayer. Hoy a las siete de la tarde, tendrá lugar la conducción de los restos al Cementerio Católico de Nuestra Señora de la Merced.

El viernes 16 decía: De los ocho niños que iban en la barca que naufragó en Sanlúcar, no han aparecido aún Juan Carrasco, Sebastián Mestres, Antonio Garcés, Sebastián Torres, Juan Miguel Delgado, Francisco Moreno y José Joaquín González. El sábado aparecieron seis de ellos y uno seguía desaparecido. Seis lo hicieron  el sábado 16 y uno el domingo 17. Una imponente manifestación de duelo de todo Jerez desfiló por la capilla ardiente, instalada en una de las clases del Colegio.

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Una procesión organizada por el Colegio La Salle, por la calle Ventura Misa.

A las doce y media de la mañana del domingo 17, los seis féretros fueron conducidos al Cementerio, acompañado de una multitud. Por fin, el jueves 21 de junio, una semana más tarde, apareció Miguel Mestre, que lo había arrastrado el agua hasta la barra del río en Chipiona. En la capilla del Colegio se celebró solemne misa con asistencia de los Hermanos, familiares y alumnos de las Escuelas Cristianas.

DESPERTAR EN EL HOSPITAL.

El cronista, sin saber cómo, despertó en el hospital de Sanlúcar rodeado de médicos y monjas. Un mes luchando con la muerte consiguió dejarle en la vida. Preguntó por sus compañeros y se enteró de la tragedia y de todo lo que había sucedido. A los pocos día, pudo levantarse y acudir al cementerio para visitar y orar por los ocho compañeros que habían sido colocados en un mismo lugar, alineados con lápidas con el símbolo del Sagrado Corazón.

hermanoginesdemaria_jerezLOS HERMANOS SE MARCHAN.

Los Hermanos quedaron destrozados, de tal manera que pidieron ser trasladados y poco a poco los fueron destinando a otros Colegios. El Hermano Javier pasó al Colegio Lasaliano de Cultura Española de Córdoba. El hermano Ginés de María a Madrid, a la Editorial ‘Vida y Luz’. Y los otros cuatro a centros escolares de Andalucía y Madrid. Durante muchos años el Colegio quedó estigmatizado por la tragedia de los ochos niños. Y todavía quedan antiguos alumnos que no olvidan el sufrimiento que causó la muerte de los ocho niños. (En la imagen, el Hermano Ginés de María, en la vida civil Victoriano Rodríguez Martínez, quien fuera director de La Salle Mundo Nuevo, entre los años 1944 y 1949).

Precisamente, en una revista que había creado el Hermano Ginés de María, para los tres centros de  La Salle en Jerez, Mundo Nuevo, San José y Buen Pastor, apareció la orla con los ocho niños que se ahogaron en el mar de Sanlúcar. La aparición de la orla en la revista produjo un interés extraordinario, de tal manera que todo el mundo la pedía para enmarcarla y tenerla en casa. Los ocho niños se convirtieron en un símbolo de la enseñanza y de la formación que se recibía en las Escuelas Cristianas de los tres centros de Jerez.

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Orla con los ocho niños que se ahogaron en la desembocadura del río Guadalquivir, en la Playa de la Calzada, en Sanlúcar de Barrameda.

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En otra de las fotos de la revista, aparece la bendición de la nueva bandera adquirida por los Tarsicios de la Escuela del Sagrado Corazón, en el 40 aniversario de su fundación. La bendijo el 6 de mayo de 1945 el cura párroco de San Miguel y actuó como madrina la Marquesa de Casa-Domecq, un mes antes de la tragedia de los ocho niños del Colegio.

Patricio Leiva, padre del único superviviente escribió una carta abierta a todo el pueblo de Jerez en estos términos: “Aún hiriendo la modestia del interesado, cumplo la obligación y el deber de hacer pública mi inmensa gratitud hacia el Hermano Javier de las Escuelas Cristianas del Sagrado Corazón de Jesús, por su abnegada y heroica conducta, en la tragedia de Sanlúcar de Barrameda, salvando, con exposición de su vida, la de mi hijo, único superviviente de aquella catástrofe. Al propio tiempo, hago presente por estas líneas mi agradecimiento a todas las personas que le prestaron los primeros auxilios a mi hijo Juan, debiendo destacar la esmerada asistencia y solícitos cuidados recibidos en el hospital de Sanlúcar de Barrameda, tanto por parte del personal facultativo, como por la Hermana de la Caridad, así como por el jefe de la Cruz Roja, don Adolfo Rodríguez. Finalmente a cuantas personas se han interesado por la salud de mi hijo.”  (Textos: Juan Leiva). (Imágenes: Archivo Fotográfico y Documental del Colegio La Salle Sagrado Corazón).



077. MANUEL RUIZ LAGOS. Andalucista, cátedro e historiador.

10 11 2009

manuelruizlagos_jerezManuel Ruiz Lagos nació en 1939 en el número 16 de la calle José Luis Díez, en el barrio del Arroyo -en una casa hoy desaparecida- y fue bautizado en la entonces Colegial. Estudió en el colegio de los Marianistas. Estudia Filosofía y Letras en la Universidad de Sevilla, licenciándose en 1961 y en la de Granada, en 1966, se doctora en Filología Románica.

En 1959, con apenas 20 años se integra en el Centro de Estudios Históricos Jerezano, donde publica su primer trabajo de investigación dirigido por el Prof. porteño Hipólito Sancho de Sopranis: “Breve enayo literario para una historia de Jerez en el siglo XVIII», que completaría más adelante con «Miscelánea Literaria:: Ensayo de Historia de Jerez», en el año 1961. Publica en los primeros años de los sesenta diversos ensayos, entre los que destaca: «Controversia en torno a la licitud de las comedias en la ciudad de Jerez» (1964) y funda la revista crítica “Papeles Universitarios”. Entre otras publicaciones sobre el teatro o la poesía española a lo largo de su dilatada vida de docente y escritor, tiene un interesante trabajo sobre Jerez: «El botánico Boutelou y la vitivinicultura jerezana».

En 1971 es elegido Académico de número de la Real de San Dionisio de Jerez y director de del Centro de Estudios Históricos Jerezano, donde será reelegido en dos ocasiones. En 1972, es nombrado miembro numerario del Instituto de Estudios Gaditanos. Es miembro fundador de la Confederación Española de Centros de Estudios Históricos Locales, adscrita al Centro Superior de Investigaciones Científicas.

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De izquierda a derecha: Nicolás Salas, José Luís, Manuel Ruíz Lagos, Fernando Repiso, Juan Alvarez Ossorio (superviviente de las JJLL) la hija de Blas Infante, Mª Ángeles Infante junto a la Vda. de José Mª Osuna, Emilio Lemos (superviviente de las JJLL)… y los niños del 4 de Diciembre.

manuelruizlagos_2_jerezEL ANDALUCISMO DE RUIZ LAGOS.
En la década de los setenta se integra en las Juntas Liberalistas de Andalucía y en su condición de miembro del equipo gobernante suscribe el “Manifiesto Andaluz” (1977) que pide para Andalucía un Estatuto de Autonomía de corte progresista. Su actividad influirá en los educandos que tendrá tanto en los institutos como en centros unversitarios, creando una conciencia andaluza. (En la imagen de la izquierda, Manuel Ruiz Lagos, en una imagen de principios de la década de los setenta del siglo pasado).

Ruiz Lagos acaba convirtiéndose en un referente del andalucismo renacido así como en uno de los principales investigadores de sus orígenes. De esa época son sus obras: «Ilustrados y Reformadores de la Baja Andalucía» (1974), «Política y desarrollo social en la Baja Andalucía» (1976), y «Ensayos de la Revolución. Andalucía en llamas!» (1978).

200px-Manuel_Ruiz_Lagos_POLITICA_DESARROLLO_BAJA_ANDALUCIAEs a partir de 1973 cuando se hace intensa su presencia en los grupos andalucistas de corte democrático, dando a conocer la figura de Blas Infante y otros andalucistas de la historia.

Así, publica «País Andaluz» (1978), «El Andalucismo militante» (1979). Manuel Ruiz Lagos, José Luis Ortíz de Lanzagorta y José María Santos editan la «Constitución de Andalucía de 1883». «Andalucía entre dos fuegos: el debate nacionalidad/región» (1980), obtiene el premio Andalucía de Periodismo de Jaen; en dicho trabajo define el andalucismo: “un nacionalismo solidario y confederal, progresista y al servicio de las clases populares e integrador con los restantes pueblos de España”. El ensayo «Ramón de Cala: Federación y autonomía en el País Andaluz» (1980) pretenden demostrar los orígenes históricos del federalismo andaluz. El trabajo «Tesis y clases del andalucismo histórico» (1981) (En la imagen, portada del libro de Manuel Ruiz Lagos, ‘Política y desarrollo social en la baja Andalucía’).

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En Coria del Río, en la casa de Blas Infante, Villa Alegría’,  debajo de un escudo de Andalucía los “20 andalucistas de siempre”. Enrique Hiniesta, Enrique García, José Luis, Enrique Soria, Fernando Repiso, Vda. de Osuna, José L. de Vicente, José Mª Javierre, José Mª de los Santos, Juan Álvares Ossorio, José Rodríguez Escobar, Manuel Ruíz Lagos. En la primera fila representantes de la familia del compositor José Castillo con la hija de Blas Infante, Luisa Infante y Emilio Lemos.

200px-Manuel_Ruiz_Lagos_RAMON_DE_CALAVIDA ACADÉMICA.
Entre 1961 y 1964 obtiene la plaza de profesor adjunto de Literatura Española en la Universidad de Granada. Entre 1965 y 1967 aprueba la oposición de Catedrático de Lengua y Literatura Española en el Instituto Nacional de Enseñanza Media de Ávila, donde tendrá una activa vida cultural: preside el Instituto de Estudios Abulenses y publica varias obras, algunas premiadas. (En la imagen, portada del  ensayo «Ramón de Cala: Federación y autonomía en el País Andaluz» (1980) que busca demostrar los orígenes históricos del federalismo andaluz).

En 1967 se traslada a Sevilla ocupando la cátedra de Lengua y Literatura del Instituto San Isidodro, donde permanecerá hasta 1980, ocupando los cargos de secretario y director. En la universidad hispalense será cátedro de Literatura Española entre 1980 y 2007, año de su jubilación jubilosa, como titular de la asignatura “Configuraciones literarias de Andalucía”. Ha dirigido numerosas tesis doctorales.

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Dedicatoria de Manuel Ruiz Lagos a Emilio Quintana. 1991.

HONORES Y DISTINCIONES.

  • Ha obtenido los siguientes premios y consideraciones:
  • Premio de Crítica Literaria. Avila. 1967.
  • Premio Andalucía. Ateneo de Málaga. 1978.
  • Premio Andalucía. Colegio de Licenciados. Jaen. 1980.
  • Premio de Periodismo. ABC. SEVILLA. 1983.
  • Premio Cálamo. Instituto Hispano-Arabe. Mº AA.EE. 1987.


076. SIXTO DE LA CALLE JIMÉNEZ. El jurista emprendedor.

7 11 2009

sixtodelacalle_jerezSixto de la Calle Jiménez nació el 28 de julio de 1917 en Jerez. Su primerísima infancia discurre bien en el jardín de las bodegas de su padre, entre rosales, andanas y gruesas botas de roble en tercera, en la que dormían y vegetaban en sus aterciopelados perfumes viejísimos olorosos, o bien se desenvuelve en la calle Santa María, o entre los lentiscos grandes, desarrollados y coronados de lentisquina de los que partían en los días fríos de alto cielo azul de la invernada, raudos y sorpresivos zorzales.

Ese mismo año, en Fátima (Portugal) se produce el fenómeno que sería conocido como la “Aparición de la Virgen a los tres partorcillos”. Juan Ramón Jiménez publica “Platero y yo”. Nacen el escritor José Luis Sampedro, el presidente estadounidense John F. Kennedy, la poetisa Gloria Fuertes, la cantante chilena Violeta Parra, la presidenta de la India, Indira Ghandi, el premio nóbel de medicina Andew Huxley. Meren en 1915 el diseñador aeronáutico alemán Ferdinand von Zeppelin, el creador del Esperanto Ludwik Lejzer Zamenhof, la espía holandesa Mata Hari, el escultor francés Auguste Rodin. Ese año obtuvo el Premio Nobel de la Paz el Comité Internacional de la Cruz Roja, por su labor durante la I Guerra Mundial.

COACH ESPIRITUAL.
Sus primeros estudios y el bachillerato los cursa en el Colegio San Juan Bautista (Marianistas) y las vacaciones las pasaba en “Spínola” una finca de propiedad familiar, donde se aficionó muy joven a la caza, recibiendo las enseñanzas de su propio padre así como de los guardas de la finca. Una persona muy influyente en su vida lo fue el jesuita Antonio del Viú a quien conoce en los primeros años de la década de los treinta del siglo pasado, que actuaría como su director espiritual. Un coach religioso dicho en lenguaje actual, que lo sería por más de cincuenta años, hasta su fallecimiento en 1980.

sixtodelacalle_esposa_jerezSU INSEPARABLE COMPAÑERA.
En la España convulsa de 1936, a primeros de julio, conoce a la que habría de ser su inseparable compañera hasta febrero del pasado año, en que nos dejó: Carmen Vergara Fernández de Bobadilla. Fruto de ese matrimonio celebrado en 1941 han sido su 15 hijos (hoy viven 14) nacidos en un periodo de 20 años (una generación), casi 40 nietos y 20 biznietos y las cifras continúan…

ABOGADO EN SEVILLA, JEREZ Y CÁDIZ.
Una obra literaria cayó en sus manos por aquel tiempo, que aun conserva como un privilegiado volúmen de su biblioteca: “El abogado popular”. Se licenció en Derecho al terminar la Guerra Incivil y desde 1940 se incorporó, por este orden, a los Colegios de Abogados de Sevilla, Jerez y Cádiz. Su primer bufete lo crea en la calle Larga.
En diciembre de 2006 el  Colegio de Abogados de Sevilla tributó un Acto de Reconocimientoa su colegiado más antiguo con el número 1, nuestro protagonista Sixto de la Calle Jiménez, que se incorporó al Colegio hace sesenta y nueve años y es en la actualidad el colegiado más antiguo de la Corporación sevillana, permaneciendo como letrado ejerciente con residencia en Jerez de la Frontera. Su amigo Antonio Murciano ha afirmado que «durante nuestras prácticas de Milicia Universitaria en Jerez, nunca olvidaremos las horas de pasantía en su bufete, su maestría, sus orientaciones, sus informes en estrados, sus consejos jurídico-morales inolvidables». En 1960, con 43 años, fue elegido Decano del Colegio de Abogados de Jerez. En 1988 fue nombrado “Colegiado de Honor” del meritado Colegio jerezano.

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En la Viña San Rafael, durante el almuerzo que ofreció a sus compañeros y miembros de la judicatura al tomar posesión como Decano del Colegio de Abogados de Jerez, en 1960.

LA POLÍTICA.
Con la II República vino su interés por la política que nunca perdería. De ideas tradicionalistas y conservadoras, participó en la Guerra Incivil como requeté en primer lugar y luvo como voluntario en los frentes de Granada y Córdoba.  En 1947 fue Primer Teniente de Alcalde del ayuntamiento jerezano, con el Marqués de Estella como alcalde de la Ciudad: Miguel Primo de Rivera y Sáenz de Heredia. Sería alcalde accidental en diferentes ocasiones ante las ausencias del titular, con apenas 30 años, dado los constantes viajes a Londres de Primo de Rivera, capital europea en la que sería más tarde Embajador de España. Lo han definido como “apolítico de derechas de toda la vida”. En 1979 fue candidato al Senado por la coalición Unión Española. A partir de la década de los noventa del siglo pasado pasa a ocupar el puesto de Consejero Nacional de la Comisión Tradicionalista Carlista, siendo reelegido en 1999.

escudo_xerezSE FUNDA EL XEREZ C.D.

En 1947, el día de la patrona de la Ciudad, se fundaba el Xerez C.D., que entonces se denominaba Jerez, sin la “X”. Esa temporada quedaría campeón de Regional. La equipación  eran rayas blancas y azules, siendo su primer presidente y uno de los fundadores Sixto de la Calle. Según sus propias palabras «Era una pequeña sociedad deportiva, con grandes aspiraciones y pocas posibilidades económicas, que se defendía para ascender a la categoría nacional». Volvería provisionalmente a la presidencia, en la temporada 1950/51 por sustitución de Antonio Rueda que se trasladó de residencia. Una Gestora se hizo cargo provisional del club nombrando, nuevamente, el 2 de Marzo de 1951 a nuestro protagonista.

Cuando el Jerez ascendió a primera comentaba, «Ahora que hemos culminado el ascenso a Primera me ha emocionado muchísimo y me ha servido de muchos recuerdos, de muchas cosas de la que me acompañaba siempre, Carmen, mi mujer. Ha disfrutado mucho de las victorias del Xerez y siempre me acompañó, desde aquellas peregrinaciones por los campos de la categoría regional en los que sufrimos tanto, pero, al mismo tiempo, gozamos tantísimo».

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Con su mujer, Carmen, en el estadio de fútbol.

Recuerda los nombres del que fue «presidente de honor, Antonio Martín Bilbatúa, de Manuel Dormido, Augusto Ruiz de Bustamante, Ramón García Pelayo, Rafael Caballero,  José Abrio, Joaquín Zapata, Francisco Alonso, José Matos, Venancio Rodríguez Marín, Arturo Martínez Carmen y Antonio Porro Guerrero, que junto con sus hermanos Pablo y Fernando ayudaron durante toda su vida desde la Peña Algarve a las actividades de la junta directiva de la naciente entidad deportiva. Y de entre ese cúmulo de buenos recuerdos la de los grandes jugadores del club, como Sierra, Agar y Jiménez, aunque todos fueron verdaderos amigos míos», afirma.

EN MOTO, DESDE LA VIÑA SAN RAFAEL.
Sixto de la calle vivió entre 1965 y 1963 fuera del caserío de Jerez. Simultaneaba los trabajos de abogado con el de emprendedor empresario vitivinícola, agricultor y ganadero. El escritor Jose María Pemán, gran amigo suyo le dedicó sus “Obras Completas”, pero llama la atención la dedicatoria que, en la página 3 de ABC de Sevilla le hace a nuestro protagonista: «Sixto de la Calle es un abogado jerezano que vive con su familia en la viña a la que se traslada diariamente desde el bufete, en moticicleta, con unas grandes carteras en las que lleva para su estudio los expedientes, para leerlos y analizarlos en el almijar de la viña, y para que así le hagan menos daño los hirsutos gerundios forenses».

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En casa de su hijo Sixto, reunión familiar con motivo del 80 aniversario de Sixto de la Calle Jiménez.

AGRÍCOLA, VITININÍCOLA Y EMPRESARIAL.
En los inicios de la década de los cincuenta del siglo pasado, se hace cargo de la explotación “El Rancho del Palomar`y de la viña denominada “La Ramoncita”, donde trabaja en la desecación de las marismas endulzando aquellas tierras.
Junto al tío de su mujer, Javier Vergara Gordon, se dedicó a la crianza y exportación de vinos y licores del Marco de Jerez.
Y además, con el título de Agente de la Propiedad Inmobiliaria en la mano crea la Agencia Inmobiliaria Andaluza (AINA). Adquirió en la sociedad de gananciales junto a Carmen, su mujer, una serie de fincas que llevaban el nombre de Myriam (Myriam de los Garciagos, Myriam de Montegil, Miryam de Vallesequillo), como un homenaje de reconocimiento a su hija Myriam, invidente desde niña, licenciada en Derecho y colaboradora del bufete paterno. Por cierto que, de la finca Myriam de los Garciagos cedió al Ayuntamiento de Jerez 750.000 metro cuadrados donde se instalaría el Circuito de Velocidad.

Y un detalle que todavía, con mas de 90 años, recuerda con orgullo. Tanto él como alguno de sus hijos realizaban trabajos como obreros manuales los sábados tarde y domingos por la mañana, colaborando con el “Equipo de los Descalzos” ayudando a construir viviendas autoedificadas para familias con escasos recursos económicos. Como consecuencia de aquella actividad vio la luz la cooperativa de viviendas “Ntra. Sra. del Valle”.