052. FERNANDO GONZÁLEZ MORENO. El penúltimo militante obrero.

11 09 2009

Hace diez años, escribí la biografía de Fernando González Moreno, con el título de “El penúltimo militante obrero de Jerez”. Lo titulé con esas tres palabras, porque tengo la seguridad de que hay otros hombres y mujeres trabajadoras que aún continúan en la brecha, porque ha luchado con clara conciencia por la defensa de la clase trabajadora y porque ha vivido en profundidad su pertenencia a los sindicatos de clase.

fernandogm3_jerezFernando González Moreno había nacido el 29 de julio de 1919 en Jerez. Sus padres también eran jerezanos, Fernando González Salgado e Isabel Moreno Carrasco. Murió el 12 de agosto de 1999, a los 80 años de edad, en el hospital de la Ciudad. Su niñez la vivió en una choza de la carretera de Cortes, cerca del actual cementerio. En aquel primer cuarto del siglo XX, en el cinturón de la ciudad había más de mil chozas. Fernando guardaba un recuerdo grato de la vida en la choza, por la ayuda que se prestaban las familias y la niñez al aire libre que vivió con sus amigos.

De los seis a los diez años realizó su formación primaria en el Colegio Público de “Carmen Benítez” del famoso barrio de Santiago. Allí vivió una niñez típicamente jerezana, pues un elevado número de alumnos era gitanos. Esa mezcla de payos y gitanos enriquecía a ambos grupos, porque en los recreos y en las fiestas del Colegio los gitanos ponían una hálito de casticismo que sólo sabían utilizarlo ellos. Pero, al mismo tiempo, los chavales gitanos se contagiaban del interés de los niños payos para aprender en clase y realizar las tareas escolares en casa. Los mismo maestros decían que no había grandes diferencias entre unos y otros.

fernandogm2_jerezA los once años, su padre se empeñó en que aprendiera el oficio de carpintero. Este oficio estaba considerado como artesanal y era el más importante de los trabajos profesionales. Eso lo consiguió gracias a su abuela Josefa, nodriza de María del Carmen Domecq. Había que tener un buen padrino para ingresar en el Colegio profesional de los Salesianos de Cádiz. Desde entonces, la carpintería fue para él no sólo el trabajo, sino la principal ocupación de su vida. Su primer trabajo fue la tonelería. Pero su segundo trabajo fueron ya dos grandes talleres de carpintería de Jerez. (En la imagen de la izquierda, Fernando y su mujer, Carmen, el día de su boda).

En su adolescencia, una gran experiencia fue la CNT. Su padre le había inculcado que los patronos tienen el dinero y el poder, pero los obreros, que son los auténticos productores, no poseen nada. Cada mes iba a casa del maestro cenetista para pagar los 30 céntimos de la afiliación y para ponerse al corriente de la ideología del sindicato. Él había cumplido los 16 años y comenzaría por luchar para mejorar la situación de los aprendices, un desastre en aquella época.

fernandogm1_jerezMuy pronto, a los 18 años, fue llamado a filas y se encontró, con cientos de jóvenes en un tren sin saber a dónde iban. Muy pronto los dejaron en el frente de Córdoba en plena guerra civil. Era el año 1938. Luchó en sierra Morena y fue licenciado como hijo de viuda en 1939. A finales de 1942, cuando los Estados Unidos entraron en la II Guerra Mundial, volvió a ser movilizado en el mismo regimiento de Cádiz. Intentó conseguir un destino cómodo para ayudar en su casa: su padre había muerto, su madre estaba muy enferma y su hermana Isabel había contraído la tuberculosis. Lo mandaron a Sanlúcar de Barrameda, al castillo de Santiago. A la vuelta cContrajo matrimonio en 1944 con Carmen Márquez González y tuvieron seis hijos: Isabel, Fernando, Juan Antonio, Francisco, María del Carmen y Jesús. Ambos tenían un concepto muy claro de lo que querían y sabían que aquel compromiso era para toda la vida y para organizar una sólida familia. Y así lo hicieron. (Fernando en la mili, frente de Sierra Morena).

fernandogm5_jerezCuando Fernando descubre la dignidad del obrero es en la década de 1960. Accidentalmente tomó contacto con la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica). Era un movimiento de militancia obrera, con un sistema de profunda raigambre humana y cristiana. Casi por el mismo tiempo, surge un sindicato clandestino como proyecto de futuro, al que se afilió con otros compañeros de la HOAC. La central obrera llegó a Jerez de la mano de Sebastián González Barroso, responsable y coordinador de USO en toda Andalucía. Fernando trabajó, además, en las comunidades cristianas de Santa Ana, Santiago y La Granja.

El 15 de julio de 1999, fui a visitar a Fernando al hospital de Jerez. Llevaba cerca de mes y medio hospitalizado y su estómago ya se resistía a recibir cualquier tipo de alimento. Me dijo que había llegado el momento de la despedida. Llegó a pedirle al doctor que le atendía que no tenía por qué prolongarle la vida artificialmente, si ya Dios había determinado la hora. A los 80 años de edad, el 12 de agosto de 1999, Fernando moría en el hospital de Jerez, rodeado de sus familiares y amigos, desgranando las palabras del “Padre Nuestro”. (En la imagen de la izquierda, Fernando con su compañera Carmen, y cuatro de sus seis hijos).

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Bodas de Oro del matrimonio.

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Fernando con Eliseo, primer párroco y fundador de la parroquia de La Granja.

Su vida ha dejado un camino abierto de lucha por la dignidad obrera, una estela luminosa de vida cristiana y un testimonio de solidaridad con los más débiles y necesitados. Cuando le pedí que nos dejara algún consejo, me dijo: “–No me gustaría que se me considere un maestro porque no lo soy, siempre he sido y seguiré siendo un aprendiz. Mi experiencia  de la vida se ha basado en tres actitudes: buscar, observar y conocer. Lo corporal tiene sus limitaciones, pero lo espiritual es infinito”. (Texto: Juan Leiva)


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