022. ASIDONIA-JEREZ Y SUS OBISPOS (I)

15 06 2009

La diócesis actual jerezana  apenas tiene treinta años de vida, pero sus antecedentes se remontan quince siglos atrás. Hay que buscarlos en la diócesis Asidonense, con sede en la ciudad de Medina Sidonia y, posteriormente, en la de Jerez. Comprende dos períodos: el visigótico, desde el principio del cristianismo hasta la llegada de los árabes; y el musulmán, desde la llegada de los árabes (711), hasta los Reyes Católicos.

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Grabado de la Catedral de Jerez, visto desde el Alcázar.  S. XIX.

Anteriores al siglo VII. Los nombres de los obispos asidonenses, que se conocen del primer período, son Máximo, Manurcio, Puperio, Basiliano, Rufino, Pimenio, Suetonio, Paciano, Fulgencio, Teoderaces y Geroncio (antes del siglo VII). Eran varones apostólicos elegidos por el pueblo, según las circunstancias que se vivían; es decir, hombres de fe profunda y costumbres sanas, zarandeados por dos circunstancias: los martirios de muchos  cristianos y las herejías surgidas de la misma convivencia con otras religiones.

Del siglo VIII al siglo XIII. Los del período musulmán son: Cesario, Exuperio, Juan Monge, Miro, Pedro y Esteban (s.VIII-XIII). Los sigue eligiendo el pueblo, pero les exigen, además de la fe y costumbres, una preparación acendrada y depurada frente a las influencias de los visigodos, de los mudéjares (árabes convertidos al cristianismo) y de los mozárabes (cristianos bajo la dominación árabe).

En el siglo XVII. Existe un silencio hasta el siglo XV, en que Cádiz se erige en diócesis y la archidiócesis de Sevilla asume la antigua de Asidonia-Jerez. En el siglo XVII, durante el mandato del arzobispo de Sevilla, Luis Salcedo y Azcona, es nombrado obispo auxiliar del arzobispado, Fray Manuel Tercero de Rozas. Nació en El Puerto de Santa María, perteneciente por rama paterna a una familia noble, oriunda del lugar de Busta, Valle de Soba, situada en las montañas de Burgos. Había tomado el hábito de San Agustín en el convento de Jerez de la Frontera, el 24 de mayo de 1698 y, después residió en el de Sevilla algún tiempo. Asistente al Solio Pontificio ya en 1736, fue predicador de tabla y obispo desde 1727 hasta su muerte en 1752. Se le dio el título de obispo de Icosia, antigua ciudad cristiana situada cerca de Argel (diócesis extinta). Nombrado visitador general del arzobispado, lo recorrió sin descanso y fue muy estimado por los fieles. En 1737, el arzobispo Salcedo le encomendó la visita eclesiástica de Jerez, consagrando la Iglesia Prioral de Nuestra Señora de los Milagros de El Puerto de Santa María, su localidad natal, el 19 de mayo de 1748. Asimismo consagró, el 28 de abril de 1749, la iglesia parroquial de María Santísima de la Asunción de Arcos de la Frontera.

En el siglo XX. Otro largo silencio atraviesa la zona eclesiástica de Jerez desde el siglo XVIII al XX.

cardenalsegura_jerezCardenal Pedro Segura y Sáenz.
Durante el mandato del cardenal Pedro Segura y Sáenz, arzobispo de Sevilla, intenta también nombrar un obispo auxiliar para Jerez. Llegó a Sevilla en plena Guerra Civil, en 1937. Era también oriundo de un pueblecito de Burgos, Carazo, donde sus padres eran maestros y tenían sangre burgalesa. Segura, adusto y severo, desconfiaba del carácter abierto y alegre del clero sevillano. Se trajo a sacerdotes burgaleses de la Bureba (Burgos) para confiarles los cargos de responsabilidad de la archdiócesis. Uno de ellos fue don Pedro Riaño Campos, natural y canónigo de Burgos, preparado en ciencias eclesiásticas y avezado en la curia. Lo trajo a la Colegial de Jerez como canónigo, abad y párroco del Salvador, en los años de 1950, con la promesa de hacerle obispo auxiliar de Sevilla para la Vicaría de Jerez. A don Pedro Riaños le agradó la idea y llegó con ilusión a la Colegial. Pero las relaciones de Segura con Franco se fueron enfriando y no le concedía ningún favor, sobre todo en la promoción de obispos de su confianza. Fue cesado de la archidiócesis de Sevilla en 1954, con el nombramiento de un nuevo arzobispo para Sevilla.

bueno_monreal_jerezCardenal José María Bueno Monreal.
El 27 de octubre de este año, nombran al obispo de Vitoria, José María Bueno Monreal arzobispo coadjutor, con derecho a sucesión, del cardenal Segura y Sáenz de Sevilla. Bueno Monreal había nacido en Épila (Zaragoza) el 11 de septiembre de  1904.En 1927 fue ordenado sacerdote en Roma. Elegido obispo de Jaca (Huesca), fue consagrado en Madrid en 1946. A la muerte del cardenal Segura, ocupó la sede de Sevilla en 1957 y, en 1958, Juan XXIII lo nombró cardenal de la Santa Iglesia.
El abad Riaño Campos aguardó hasta 1960, en que aparece en el Boletín Oficial del Arzobispado de Sevilla la designación de José María Cirarda Lachiondo, como obispo auxiliar, para ayudar en la labor pastoral al cardenal Bueno Monreal en la Vicaría de Jerez. En la presentación, el cardenal Bueno Monreal muestra la satisfacción que la designación del obispo le produce al recaer en la persona de don José María Cirarda Lachiondo, colaborador suyo en la diócesis de Vitoria. El abad de la Colegial y arcipreste de la ciudad, Riaño Campos, expresó su gratitud al cardenal por la designación y su complacencia al señor obispo por su llegada. A sus setenta años y enfermo, supo estar a la altura de las circunstancias, se fue con dignidad y sin haber alcanzado el obispado, a Madrid, a cuidar de su salud. Allí murió.

cirarda_lachiondo_jerezObispo Auxiliar José María Cirarda Lachiondo.
Fue el primer obispo-vicario de Jerez. Nació en Baquio (Vizcaya) el 23 de mayo de 1917. Licenciado en Filosofía y Teología. Ordenado sacerdote el 5 de julio de 1942, fue profesor de Teología Dogmática en el Seminario de Vitoria.. El 29 de noviembre de 1960 fue consagrado obispo auxiliar por el cardenal Bueno Monreal en Sevilla. Poco después fue nombrado Vicario General de la Vicaría de Jerez de la Frontera. En julio de 1983 fue nombrado obispo de Santander y, en noviembre del mismo año, Administrador Apostólico de Bilbao. El 4 de diciembre de 1971 fue nombrado obispo de Córdoba hasta su traslado a Pamplona como arzobispo el 29 de enero de 1978 y, a la vez, se hacía cargo de la diócesis de Tudela como Administrador Apostólico. Presentó su renuncia el 22 de mayo de 1992 hasta que fue nombrado Monseñor Fernando Sebastián como Arzobispo de Pamplona y Tudela.  (Continuará). (Textos: Juan Leiva).
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1. Eugenio J. Vega y Francisco A.García. Origen e Historia del antiguo obispado Asidonense. Relación de los obispos del período visigótico y del período musulmán. Consejo Superior de Investigaciones científicas, Centro de Estudios Históicos Jerezanos. Pág.159.
J.Alonso Morgado. Prelados sevillanos o Episcopologio de la Santa Iglesia Metropolitana y Patriarcal de Sevilla con noticias biográficas de los señores obispos auxiliares. Sevilla, Librería e Imprenta de Izquierdo y Compañía. Sevilla, 1906


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