034. MANOLI IBÁÑEZ CÁNOVAS. El pan nuestro de cada día

14 07 2009

manoli_ibanez_canovas_jerez“Para los que ya las nieves del tiempo platearon nuestra sien”, (como decía el viejo tango de Gardel), tener el pan en nuestra mesa es sobre todo una necesidad sicológica aunque luego lo consumamos poquito o simplemente ni lo toquemos. Por eso tuvimos una gran satisfacción cuando hace unos 10 años, exactamente el 27 de agosto de 1999,  abrieron una panadería a pocos metros de casa en un local del Edificio Los Ramos abierto a la calle Diego Fernández Herrera. Hasta aquí esto puede tener poco interés para el lector, pero donde realmente radica la motivación para escribir sobre este asunto, son sus propietarios, un matrimonio formado por Manoli y Pedro, dos personas excelentes y de una calidad humana fuera de lo corriente. Cada uno tiene funciones diferentes en el negocio: Pedro en la trastienda cociendo el pan en todas sus variedades  (baguette, chapata, gallega, integral, molletes, blanco, etc.) y Manoli atendiendo el mostrador.  Hoy me toca hablar de la figura de Manoli porque es un ejemplo vivo de cómo hay  que trabajar detrás de un mostrador.

El filósofo chino Confucio, dijo hace 2500 años: “–Si no sabes sonreír, no pongas tienda”. Este proverbio es el mejor arranque para definir la figura de Manuela Ibáñez Cánovas, por cierto muy orgullosa de compartir su segundo apellido con el malagueño Antonio Cánovas del Castillo, sin lugar a dudas la figura política más importante de la segunda mitad del siglo XIX.  Manoli nació el miércoles 24 de agosto de 1960. Ella no lo sabrá, pero al día siguiente comenzaron los JJ. OO. de Roma , como tampoco sabrá que 14 días antes había nacido el actor Antonio Banderas y 20 días antes José Luis Rodríguez Zapatero. Para citar una mujer, no me quiero olvidar que mi admirada  amiga la escritora Almudena Grandes, había nacido el 7 de mayo de ese mismo año.

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En la foto, Manoli con Javi Márquez.

Su nacimiento se produjo en la barriada del “Chicle”. Su madre, Juana Cánovas Caro, fallecida en 1998,  y su padre José Ibáñez Zarzuela, vive afortunadamente, que el próximo agosto cumplirá 86 años, y alguna vez se acerca por la panadería y que para mí es una referencia de primer orden para conectar con el pasado de Jerez. Manoli me cuenta que todos los acontecimientos importantes de su vida han estado ligados a la parroquia mayista de San Rafael. Allí se bautizó, hizo su Primera Comunión, asistió a la escuela parroquial y allí también se casó el 25 de julio de 1982, cuando aún no había cumplido los 22 años.  Por cierto,  había conocido a su marido, Pedro Lerena Garrido, en una fiesta de cumpleaños celebrada en un local de la barriada Torresoto y llevan junto mucho más de media vida. Fruto de ese matrimonio tienen 3 hijos: Pedro, David y Gema, de 26, 23 y 17 años respectivamente. Su etapa de casada la comenzó en su casa del “Chicle”, aunque posteriormente vivieron un corto espacio de tiempo en la barriada San José, y actualmente viven en Vallesequillo -1, no demasiado lejos de donde tienen su negocio.

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Manoli y Pedro, abren todos los días de la semana incluidos  sábados y domingos. Yo voy casi a diario, y  eso te da la oportunidad de conocer en profundidad a Manoli. Estoy por asegurar que jamás ha hecho un master de marketing, cursillos de atención al cliente, informática o  técnicas de venta, ¡pero qué bien lleva su negocio!

Recuerdo, que al poco tiempo de abrir, le solicitabas algo que no tenía, y contestaba: “–hoy no lo tengo, mañana sí”. Los puristas dirían que estaba haciendo un análisis de mercado.  Si no había caído en tener, por ejemplo, zumo de piña, al día siguiente ya estaba allí. Esta estrategia le ha valido para tener de todo lo que le demanden sus clientes.

Algunas veces, solicito alguna barra rústica y es la última que queda en ese momento. Al ver que está feilla de aspecto pone uno mala cara y Manoli me dice:  ”–¿la vas a dejar ahí a la pobrecita?”.

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En una ocasión, creo que era Semana Santa, estando yo presente en la panadería, entraron tres chavales de aspecto modesto y dos de ellos pidieron una cuña de chocolate. El otro se quedó en un segundo plano respecto a sus amigos y Manoli le dijo: “– ¡Muchacho! ¿Tú no quieres también una cuña”; al responderle el chaval que tenía el dinero justo para el autobús Manoli le dijo: “–¡Anda, anda, tómala, yo te invito!”

Recuerdo también que con motivo del Espárrago Rock o del Gran Premio de Motociclismo, se acercaban jóvenes forasteros  a la panadería para comprar bocadillos y se quedaban admirados del precio de los mismos. Manoli no se aprovechaba de aquellos acontecimientos para clavar a nuestros visitantes y cobraba el mismo precio que a un vecino de Los Ramos.

Podría relatar cientos de ejemplos más. Valga este como colofón: Manolo Verde, nuestro indigente del barrio, (Nótula 033) es uno de sus clientes para la cervecita o el bocadillo. Pues bien, multitud de veces he observado que siempre Manoli le regala alguna cosa. Eso sin olvidar que muchas veces mi mujer encuentra alguna cosa en el fondo de la bolsa del pan que ha puesto Manoli sin que uno se de cuenta.

Pero sobre todo la característica más notable de Manoli  es su alegría, una alegría que contagia, además de su amabilidad. Muchas veces llegas a la panadería después de una mala jornada, y te hace hasta olvidar tus problemas. No hace muchos meses, falleció su hermana de una larga enfermedad y tal vez es la única vez que no la vi sonriendo. Eso sí, su tristeza no eclipsaba su amabilidad de siempre.

Manoli no emplea su negocio como fin sino como medio. La especulación y el engaño no entran en sus esquemas. Esa actitud le ha valido para tener una clientela de una fidelidad indeclinable. Al pensar en la manera de ser de Manoli,   recuerdo una frase de hace algunos años que decía así: “Hay que estar siempre alegre para hacer felices a los demás.”

José Prudencio López Campuzano


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2 respuestas a “034. MANOLI IBÁÑEZ CÁNOVAS. El pan nuestro de cada día”

14 07 2009
Yo he estado allí (10:43:41) :

Eso es lo que yo digo: llamar al pan pan (nunca mejor dicho) y al vino vino. Asi es esa mujer, a la que conozco (soy vecino) y el autor del artículo ha sabido describirla tal y como se desenvuelve a diario atendiendo a los del barrio que nos acercamos por allí para comprar alguno de los productos que tiene en la tienda, una especie de almacén de conveniencia, que está siempre abierto para todos. Gracias Manoli y Pedro y al autor de del articulo.

1 08 2011
antonio (15:27:01) :

Quién te ha visto y quien te ve, muy buen articulo aunque no se corresponde con la realidad

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