083. LA FÁBRICA DE BOTELLAS. Adiós al último referente industrial del vino.

28 11 2009
botellas4_jerezbotellas4_jerezbotellas4_jerezOrígenes de la fábrica de botellas de Jerez
Jesús Caballero Ragel
CEHJ
EL 22 de junio de 1895, el ciudadano francés, D. Antoine Vergier Jeune, en representación
del hacendado francés vecino de Lyon, D. Andrés Bocouze, mediante poder notarial expedido el 11
de junio de 1895, solicitaba permiso al Ayuntamiento de Jerez para establecer una fábrica de vidrio
en el lado izquierdo del kilómetro 109, 30 del ferrocarril Sevilla – Cádiz, próximo a la estación de
ferrocarriles de Jerez.
El Proyecto inicial de la construcción de la fábrica de vidrio, denominada desde un primer
momento “La Jerezana”, preveía la producción de botellas y cristales planos. Para ello, era
necesario construirse hornos chimeneas de 30 a 35 metros de altura, fraguas, almacenes, talleres de
herrería y demás accesorios propios de dicha industria. El lugar elegido era idóneo por la cercanía a
una vía férrea, lo que facilitaba la rápida salida de los productos elaborados en la fábrica, y a su vez,
la entrada del carbón necesario para los hornos. Por este motivo, el proyecto primitivo contemplaba
la creación de un ramal viario, que partiendo del kilómetro 109,460 del mencionado trayecto
ferroviario llegaba hasta la misma fábrica.
El Ayuntamiento, tras valorar la propuesta de la empresa para establecerse en Jerez,
concedió el permiso para su instalación el 25 de junio de 1895, teniéndose en cuenta los grandes
beneficios que la nueva fábrica reportaría a la clase obrera, pues la nueva industria necesitaría un
elevado número de personal. Hay que tener en cuenta que en aquellos años la situación económica y
social en Jerez y su campiña era crítica. Sólo tres años antes, Jerez había conocido el famoso asalto
campesino, que en realidad no dejó de ser una revuelta campesina motivada por la carestía y
hambruna que se vivía en aquellos momentos, aunque los hechos sirvieron para que las autoridades
del momento demonizaran el incipiente anarcosindicalismo andaluz.
Como nos señala Fernando Aroca en su magistral libro De la Ciudad de Dios a la ciudad de
Baco. La arquitectura y urbanismo del vino de Jerez (siglos XVIII – XX), D. Sebastián Canavesse,
que se hace pasar como propietario de los terrenos, solicitó el 27 de junio de 1895 la alineación
precisa para la construcción de la nueva fábrica, proyecto que llevó a cabo en el mismo año de 1895
el arquitecto Rafael Esteve. La nueva industria reunía para su instalación las condiciones previstas
en el moderno reglamento de ordenación municipal que poseía Jerez en aquella fecha, en concreto
con su artículo 166: se instalaba en las afueras de la ciudad, aislada de los ciudadanos, sin existir
peligro de incendio o explosión para el vecindario ni molestias por humo o ruidos. Prácticamente un
año después que los capitalistas franceses presentaran el proyecto, la fábrica de vidrios “La
Jerezana” estaba ya construida y en funcionamiento. La fábrica de vidrio obtuvo licencia de
apertura desde el 5 de junio de 1896.
“La Jerezana” no fue la única fábrica de botellas y demás tipos de vidrios que hubo en la
ciudad. Casi por el mismo tiempo de su creación, coexistió durante bastantes años con la fábrica de
botellas “La Constancia”. Sabemos que en 1901, D. Manuel Fernández obtuvo licencia del
Ayuntamiento jerezano para realzar los muros de la fachada de esta fábrica, situada por detrás de la
Plaza de Toros y cercana al ferrocarril urbano. Dicho proyecto lo materializó el arquitecto José
Esteve. Sobre parte del solar que ocupó esta fábrica se construyó a mediados del siglo XX la
barriada “La Constancia”, cuyo nombre deriva de la antigua ubicación de la fábrica de vidrios con
el mismo nombre.
La historia de la actual fábrica de botellas es un ejemplo más de la notoriedad industrial que
vivió Jerez en el siglo XIX al amparo de la entonces pujante industria del vino. Un ejemplo más de
cómo el beneficioso negocio vinatero atrajo capitales extranjeros -en este caso de origen francéspara
impulsar la industria local.
Hoy día, 113 años después de la presentación del proyecto original, cuando se prevé su
traslado a otra zona de la ciudad, he querido con este artículo revivir la historia de este recinto
industrial, que muy pronto se convertirá en una zona urbanizada. Desde este artículo pido que se
conserven las tres altas chimeneas, que queramos o no, han pasado a ser un símbolo iconológico de
la ciudad de Jerez y un recuerdo de un potente pasado industrial que hoy día añoramos.

botellas4_jerez

Trabajadores de la fábrica de botellas se despiden el pasado jueves del que ha sido durante muchos años su trabajo. La foto es de Miguel Ángel González. (Foto: Diario de Jerez).

Jerez ha perdido otro símbolo más de su esplendor industrial, aquél que en el siglo XIX  le ayudó a convertirse en lo que ya llevaba fraguando hace muchos años e incluso siglos con su tradición vitivinícola: en la ciudad del vino. Pero tras el cierre el jueves de la fábrica de botellas tras 114 años ininterrumpidos, aunque con algunos sobresaltos en la últimas décadas, los jerezanos se despiden de uno de sus grandes .patrimonios económicos, el de una industrial fuerte que scada vez amenaza con quedarse más relegada a los muros de sus grandes y hermosas bodegas. Ésta es la historia de la agonía de un sector y una ciudad que poco a poco se ve obligada a buscar nuevos caminos económicos y en plena crisis mundial. Por la importancia de lo que acaba de perder Jerez, reproducimos a continuación un artículo que hace unos meses publicaba el profesor e historiador Jesús Ragel.

El 22 de junio de 1895, el ciudadano francés D. Antoine Vergier Jeune, en representación del hacendado francés vecino de Lyon D. Andrés Bocouze, mediante poder notarial expedido el 11 de junio de 1895, solicitaba permiso al Ayuntamiento de Jerez para establecer una fábrica de vidrio en el lado izquierdo del kilómetro 109, 30 del ferrocarril Sevilla – Cádiz, próximo a la estación de ferrocarriles de Jerez.

Botellas-2_jerezEl Proyecto inicial de la construcción de la fábrica de vidrio, denominada desde un primer momento “La Jerezana”, preveía la producción de botellas y cristales planos. Para ello, eranecesario construirse hornos chimeneas de 30 a 35 metros de altura, fraguas, almacenes, talleres de herrería y demás accesorios propios de dicha industria. El lugar elegido era idóneo por la cercanía a una vía férrea, lo que facilitaba la rápida salida de los productos elaborados en la fábrica, y a su vez, la entrada del carbón necesario para los hornos. Por este motivo, el proyecto primitivo contemplaba la creación de un ramal viario, que partiendo del kilómetro 109,460 del mencionado trayecto ferroviario llegaba hasta la misma fábrica. (Imagen del anuncio de concesión de la licencia en el Periódico del Guadalete de 1895). (En la imagen, el anuncio aparecido en el periódico jerezano de la época El Guadalete sobre la concesión municipal para la instalación de la fábrica).

El Ayuntamiento, tras valorar la propuesta de la empresa para establecerse en Jerez, concedió el permiso para su instalación el 25 de junio de 1895, teniéndose en cuenta los grandes beneficios que la nueva fábrica reportaría a la clase obrera, pues la nueva industria necesitaría un elevado número de personal. Hay que tener en cuenta que en aquellos años la situación económica y social en Jerez y su campiña era crítica. Sólo tres años antes, Jerez había conocido el famoso asalto campesino, que en realidad no dejó de ser una revuelta campesina motivada por la carestía y hambruna que se vivía en aquellos momentos, aunque los hechos sirvieron para que las autoridades del momento demonizaran el incipiente anarcosindicalismo andaluz.

botellas3_jerez

Trabajadores a principios de siglo.

Como nos señala Fernando Aroca en su magistral libro De la Ciudad de Dios a la ciudad de Baco. La arquitectura y urbanismo del vino de Jerez (siglos XVIII – XX), D. Sebastián Canavesse, que se hace pasar como propietario de los terrenos, solicitó el 27 de junio de 1895 la alineación precisa para la construcción de la nueva fábrica, proyecto que llevó a cabo en el mismo año de 1895 el arquitecto Rafael Esteve. La nueva industria reunía para su instalación las condiciones previstas en el moderno reglamento de ordenación municipal que poseía Jerez en aquella fecha, en concreto con su artículo 166: se instalaba en las afueras de la ciudad, aislada de los ciudadanos, sin existir peligro de incendio o explosión para el vecindario ni molestias por humo o ruidos. Prácticamente un año después que los capitalistas franceses presentaran el proyecto, la fábrica de vidrios “La Jerezana” estaba ya construida y en funcionamiento. La fábrica de vidrio obtuvo licencia de apertura desde el 5 de junio de 1896.

Botellas1_jerez“La Jerezana” no fue la única fábrica de botellas y demás tipos de vidrios que hubo en la ciudad. Casi por el mismo tiempo de su creación, coexistió durante bastantes años con la fábrica de botellas “La Constancia”. Sabemos que en 1901, D. Manuel Fernández obtuvo licencia del Ayuntamiento jerezano para realzar los muros de la fachada de esta fábrica, situada por detrás de la Plaza de Toros y cercana al ferrocarril urbano. Dicho proyecto lo materializó el arquitecto José Esteve. Sobre parte del solar que ocupó esta fábrica se construyó a mediados del siglo XX la barriada “La Constancia”, cuyo nombre deriva de la antigua ubicación de la fábrica de vidrios con el mismo nombre.

La historia de la actual fábrica de botellas es un ejemplo más de la notoriedad industrial que vivió Jerez en el siglo XIX al amparo de la entonces pujante industria del vino. Un ejemplo más de cómo el beneficioso negocio vinatero atrajo capitales extranjeros -en este caso de origen francés para impulsar la industria local”. (Texto: Jesús Caballero Ragel del Centro de Estudios Históricos Jerezanos).

Hoy día, 114 años después de la presentación del proyecto original, cuando después de un año en el que se había previsto su traslado a otra zona de la ciudad y apagado ya para siempre su último horno, son muchos los expertos y ciudadanos en general que al menos, y ante la imposibilidad de salvar ya el futuro de la fábrica jerezana, al menos reclaman que se conserven las tres altas chimeneas, que ya han un símbolo iconológico de la ciudad de Jerez y un recuerdo de un potente pasado industrial. El edificio seguirá teniendo uso laboral, pero no como fábrica de botellas. (En la imagen de la izquierda, las tres chimeneas de la fábrica, un icono de la fisonomía de la ciudad que ya han dejado de funcionar). (Foto: Diario de Jerez).


Acciones

Informacion

Deje un comentario

usted puede usar estos tags : <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Spam Protection by WP-SpamFree