165. MANUEL MARÍA GONZÁLEZ GORDON. Ingeniero, vinatero y escritor.

18 02 2010

Gonzalez_Gordon

Nació en Jerez de la Frontera el 19 de agosto de 1886. Falleció en la misma ciudad el 2 de abril de 1980. Es el segundo hijo de D. Pedro Nolasco González, Marqués de Torresoto. Estuvo casado con Emilia Díez Gutiérrez, de cuyo matrimonio nacieron María Dacia, María Luisa y Jaime. Se tituló como Ingenerio industrial. Ostentó al título Marqués de Bonanza. Ejerció el cargo de presidente de la Compañía González Byass. Distinciones: Gran Cruz de Beneficiencia del Gobierno Español, Caballero del Imperio Británico e Hijo Predilecto de Jerez. Publicaciones: Jerez, Xérès-Sherry. Impreso en Artes Gráficas del Exportador. Jerez de la Frontera, 1935. (Texto y foto: José Luis Jiménez ).

http://especial.lavozdigital.es/mis-familias-preferidas/articulo/1554-gonzalez-gordon-2ingeniero-vinatero-y-escritor.html

VINO
La paridad iletrada, lo que trae son estos lodos. Todo es cuestión de prohibir: el tabaco, el vino, los toros… Pero no presentan taller. Es decir, no resuelven nada. Esto de prohibir es cosa de titulares de prensa. Luego llega otro que dice lo contrario. Y, finalmente, a mamártela. La Ministra de Sanidad, ha quedado peor que la Chata, o que Cagancho en Almagro. El vino es cosa de tres mil años aquí y en toda la cultura del Mediterráneo y en América y en todo el mundo mundial desde que se plantaron viñas. “El vino alegra el corazón del hombre”, dice la Biblia que ,además, contiene un milagro, el de las bodas de Caná, esto es, la conversión del agua en vino. O sea, que el vino es mejor que el agua.
A mí, cuando era chico, al salir del agua en la playa, me daban un vasito de oloroso “para entrar en caja”. A mí, me daban “Jerez Quina”, para que se me abriera el apetito. A mí me daban, de cuando en cuando, un “candié”. A mí para después de comer, me daban un vasito de Pedro Jiménez. A mí y a todos los niños de mi generación. Y no hemos terminado de alcohólicos, ni con nombre ni anónimos.
En la botica de Puerto Real, la de Fermín Sánchez de Medina, había una bota de vino dulce, para excipiente de los jarabes que, como fórmulas magistrales recetaban lo médicos, y, en las tertulias de la rebotica se tomaba ese vino en probetas y otros recipientes del laboratorio por los concurrentes.
Pero viene al caso contar un sucedido, para demostrar la bondad del vino. Don Manuel González Gordón, Marqués de Bonanza y bodeguero, a quien traté, me contaba –y se lo contaba a todo el mundo–, que recién nacido tuvo una enfermedad desconocida, pero que lo puso a la muerte. Ningún médico daba con lo que tenía. Se organizó una consulta de médicos en su casa y una criada del servicio llevó a los reunidos una bandeja con copas de oloroso. Al pasar la criada, la madre de Don Manuel la llamó y, cogiendo una cucharita de plata, la llenó de vino y se la dio al niño. De pronto, Don Manuel comenzó a revivir, echó la ruina fuera y duró noventa y tres años. Cuando yo me reunía con él en su despacho, antes de comenzar a beber Tío Pepe, pedía una botella de oloroso y la cucharita de plata, la llenaba de vino y se la tomaba: “En memoria de mi santa madre”, decía.
Casos como ese son los de los nonagenarios bodegueros Don Manuel Barbadillo y Don Manuel Argüeso, que constituyen el trío de los Manueles de Consejo Regulador más longevos. Y¿dónde se quedan Don Carlos y Don Javier Terry? ¿Dónde todos los anónimos bebedores de este marco?
La Ministra de Sanidad, que le hace caso a cualquier indocumentado, lo que ha oído es que el vino ya lo tomaban los fenicios de esta zona y, a lo que parece, le han dicho que bueno, bueno, no tenía que ser, porque todos los fenicios han muerto. (Texto: Luis Suárez Ávila)


Acciones

Informacion

Deje un comentario

usted puede usar estos tags : <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Spam Protection by WP-SpamFree