Joaquin Manuel Fernández Cruzado, pintor poco conocido fuera de la provincia de Cádiz y tal vez uno de los mejores de su época, era hijo del escultor ubriqueño José Fernánez Guerrero, naciendo en Jerez el 24 de diciembre de 1781 y bautizándolo en la parroquia de San Lucas, marchando a Cádiz al poco tiempo con sus padres y comenzando a dibujar en la escuela donde su padre era profesor, y asistiendo a las clases de Medicina y Cirugía, en las cuales, en presencia del natural, dibujó una colección de láminas miológicas que pasaron a la Academia Gaditana.
En 1805, la Junta de ésta, acordó enviarlo como pensionado a Roma, pero los sucesos ocurridos con motivo de la invasión napoleónica hicieron que se desistiera de tal viaje, enviándolo solamente a Sevilla a las órdenes de Ceán Bermúdez, y en cuya capital copió a Murillo y Zurbarán, trasladándose después a Madrid, donde bajo la dirección de D. Gregorio Ferro asistió a las clases de la Escuela de San Fernando y a los estudios de Goya y D. Vicente López. En la oposición de 1808 obtuvo el segundo premio de la Academia por el cuadro cuyo asunto es un episodio de la vida del Gran Capitán, y cuyo boceto está en el Museo de esta ciudad.
Los sucesos ocurridos en Madrid el 2 de mayo, le llevaron a formar parte de los grupos que se levantaron contra Napoleón, sirviendo en la Puerta de Fuencarral una pieza de artillería, y pudiendo escapar con las tropas del Duque del Infantado, siendo nombrado subteniente por la Junta de Molina de Aragón, y haciendo toda la campaña, ascendiendo a capitán en 1819, y cayendo prisionero en el 23.
Restablecido el Gobierno de Fernando VII, pasó a Cádiz en e! año 30, con licencia, y la Cruz de San Hermenegildo; habiendo realizado la campaña de América y llegado a actuar de capitán de Estado Mayor, sin dejar de olvidarse en todo este período de que era artista y pensionado de la Academia.
En la Escuela de Cádiz ocupó la vacante de D. Manuel Roca, y escribió un Tratado de Anatomía pictórica, muriendo el año 1856, después de una vida muy laboriosa, y dejando muchos cuadros y retratos, tanto de tamaño natural como en miniatura, en los que se muestra un pintor de gran talla, poco admirado de los críticos actuales, a causa de que la mayoría de sus cuadros pasaron a América o quedaron en Cádiz en poder de particulares, entre los cuales eran muy apreciados. (Texto: Manuel Castro Rodríguez).














