299. EL MIRADOR DE LA ALAMEDA. Historia

15 12 2010

(Aspecto del actual templete rehablitado por el Ayuntamiento)

Jerez ha sacado del olvido una de las joyas del patrimonio de la arquitectura de hierro en Jerez. Se trata, a juicio de los expertos, de uno de los pocos ejemplos del noble arte de la fundición que quedan en la ciudad; aquellos que arquitectos tan afamados como Hernández Rubio pusieran de moda en Jerez y que hoy por hoy marcan una impronta única y singular de la arquitectura civil de la ciudad, más evidente en los templetes históricos que aún hoy conserva el parque González Hontoria.

El templete-merendero que allá por principios del pasado siglo hiciera las delicias de la clase burguesa de la ciudad en las inmediaciones del mencionado parque y posteriormente en la Casa Espiritual del Padre Damián, en la carretera de la Cartuja, a la cual le fue donado por sus antiguos propietarios, la familia García Paz, ha sido rescatado y rehabilitado por el Ayuntamiento para goce de todos en los jardines de la Alameda Vieja, sumándose así a los recursos turísticos de la zona.

Por aquellos tiempos de bonanza, hoy lejanos no sólo desde un punto de vista temporal, era cuestión bastante común el poseer este tipo de construcciones o reservados en las pequeñas fincas de recreo que la emergente clase burguesa jerezana se iba construyendo en las afueras de la ciudad.

Su catalogación se asemeja a otras construcciones de importancia y esplendor en hierro como el Mercado de Abastos o la cubierta de andenes de la Estación de Ferrocarril. Construcciones que traducen hábitos hoy perdidos de relación entre ciudadanos, música, tertulias, paseos, a la vez que hicieron entrar el hierro en la ciudad e influenciaron otras construcciones. A grosso modo son construcciones sobre zócalo elevados de diferentes materiales y forma, con una cubierta de tornavoz sobre columnillas, todo ello con una decoración basadas en las formas más surgentes del nuevo arte del XIX, y que representan la aportación más importante a los jardines del XIX y XX.

Unos jardines de ensueño y donde el tiempo emanaba placenteramente para quienes disfrutaban de sus encantos. Desde hace un año la histórica Alameda Vieja (conocida en otros tiempos como Alameda Fortún de Torres) acoge un templete que dará cabida a enamorados, nostálgicos y turístas. Un espacio ideal para las puestas de sol y que ofrece una fotografía idílica y privilegiada de la ciudad. Una nueva Atalaya desde la que observar al Jerez actual, sumergirte a su vez en el pasado y atisbar no sin ciertas dosis de bisoñez lo que fue Jerez en los albores de 1.903.

Historia del templete

La anterior ubicación del templete era en la Casa Espiritual del Padre Damián, en la carretera de la Cartuja, a la cual le fue donado dicho templete por sus antiguos propietarios, la familia García Paz. Dicha familia poseía una pequeña finca en las inmediaciones del Parque González Hontoria, lugar donde se encontraba el templete y desde donde se observaba el recinto ferial. Era cuestión bastante común el poseer este tipo de construcciones o reservados en las pequeñas fincas de recreo que la emergente clase burguesa jerezana se iba construyendo en las afueras de la ciudad. En este caso fue absorbida y donada a la diócesis para la construcción de la Parroquia de las Nieves.Se trata, a juicio de los historiadores,  de uno de los pocos ejemplos de la historia de la arquitectura del hierro en Jerez, donde desgraciadamente quedn pocos. Aunque pueda parecer, los templetes y quiscos de música no pueden considerarse como arquitectura menor de otras construcciones con hierro que se hacen en la ciudad (Mercado de Abastos o Cubierta de andenes de la Estación de Ferrocarril), ya que son construcciones de gran complicación y que utilizan el hierro en todo su esplendor, siendo este el material predominante. Para ello se necesitaba no sólo un diseño técnicamente posible, sino un concepto de arquitectura (el modernismo) así como un conocimiento del material. Estas construcciones traducen hábitos hoy perdidos de relación entre ciudadanos, música, tertulias, paseos, a la vez que hicieron entrar el hierro en la ciudad e influenciaron otras construcciones. A grosso modo son construcciones sobre zócalo elevados de diferentes materiales y forma, con una cubierta de tornavoz sobre columnillas, todo ello con una decoración basadas en las formas más surgentes del nuevo arte del XIX, y que representan la aportación más importante a los jardines del XIX y XX.

Estudio Histórico- Artístico

Su origen está ligado a la aparición de las llamadas fincas de recreo de la clases más pudientes (burgueses, comerciantes y antigua aristocracia) de la ciudad, lo cuales fueron los benefactores de experimentos arquitectónicos como este. Además, estas fincas van a ser paradigma de riqueza y poderío y se van a convertir en el modo de vender a la ciudadanía su clase social superior. De esta forma se recrean grandes jardines (Salobral), fuentes monumentales (Ysasi con El Retiro), y en este caso, un Templete de dos pisos.

En la ciudad aparecen los primeros templetes de la mano de Hernández Rubio y gracias principalmente al traslado de la feria del ganado al actual sitio y la creación del Parque González Hontoria, convirtiéndose este lugar en espacio abierto para la creación arquitectónica de templetes.

La arquitectura de los templetes son un ejemplo de las nuevas formas que empezaron a surgir con la introducción del hierro como material constructivo, y que tuvo en estos elementos uno de sus grandes medios de expansión.La proliferación del nuevo parque ferial con la construcción de las nuevas estructuras para la ubicación de casetas, fue de alguna manera, la causa que originó la construcción del templete mirador del que hablamos. Por tanto, a la hora de fechar o de situar cronológicamente la construcción de la obra se puede asegurar que se encuentra en el intervalo de principios de siglo (primer cuarto).

De los templetes caben destacar los del Casino Nacional, el del Casino Jerezano, el del Círculo Lebrero, el de las Bodegas Domecq y González Byass… todos combinaban de una forma perfecta las nuevas tendencias del modernismo y el Art Nouveau, con aspectos eclécticos. Son construcciones que utiliza el material del momento, el hierro, en estructuras y soporte, con un decoración modernista, pero se influían de toques orientalizantes en sus cubiertas. Desgraciadamente, tras la reforma de los años 80 del pasado siglo sólo se mantienen en pie la del Casino Nacional (hoy Ayuntamiento) y el del Casino Jerezano, habiendo sido el resto demolidos. La del Casino Nacional, es de las más interesantes del momento, con dimensiones proporcionadas, buscando la sencillez y el equilibrio, para lo que usa el hierro con delgadas columnas y enjutas caladas de encaje fundido, destaca también su techumbre bulbosa en tejas de pizarra escamadas y fina crestería limitada por dos agujas. Más modernista en su decoración es la del Casino Jerezano, de planta octogonal con 18 finas columnas y doble cubierta, con abundancia de latiguillo en las verjas, amplia crestería, y motivos vegetales en movimiento.

Según los historiadores locales y aunque pueda parecer, los templetes y quiscos de música no pueden considerarse como arquitectura menor de otras construcciones con hierro que se hacen en la ciudad (Mercado de Abastos o Cubierta de andenes de la Estación de Ferrocarril), ya que son construcciones de gran complicación y que utilizan el hierro en todo su esplendor. Para ello se necesitaba no sólo un diseño técnicamente posible, sino un concepto de arquitectura (el modernismo) así como un conocimiento del material. Estas construcciones traducen hábitos hoy perdidos de relación entre ciudadanos, música, tertulias, paseos, a la vez que hicieron entrar el hierro en la ciudad e influenciaron otras construcciones. A grosso modo son construcciones sobre zócalo elevados de diferentes materiales y forma, con una cubierta de tornavoz sobre columnillas, todo ello con una decoración basadas en las formas más surgentes del nuevo arte del XIX, y que representan la aportación más importante a los jardines del XIX y XX.

(Templete en la entrada de la feria. Imagen de principios del XX (Imagen propiedad de la familia García Paz).

La influencia de Hernandez Rubio

Francisco Hernández Rubio, nace en Jerez en 1859 y estudia arquitectura en Madrid. Se le puede considerar como el introductor del Modernismo en Jerez y uno de los creadores más importantes del modernismo nacional del momento. Su importancia y fama escapa del núcleo local y posee obras en Huelva, Sevilla, Santander,…. También destaca su nombramiento en 1898 hasta 1941 como Arquitecto Conservador de La Cartuja. Un hecho vital que va a influir en la vida arquitectónica de la ciudad y en el propio parque será la visita a la Exposición Universal de París, donde las nuevos arquitecto, cansados de las formas repetitivas del Eclecticismo, buscaban nuevas formas para desarrollar sus ideas arquitectónicas. Estas cuestiones la encuentran en el Modernismo y Art Nouveau. De esta forma, Hernández Rubio comienza a realizar sus grandes obras modernistas, y el Parque Ferial en sus templetes será un punto de arranque y de influencia.

Otra cuestión de interés es el ubicar el lugar de origen de dicho templete. Si se observa la imagen del templete a principios de siglo se aprecia que se encuentra en los límites de la entrada de la feria (pivotes de acceso) a la vez se aprecia la cercanía del recinto debido al arbolado y a las farolas centrales. Todo esto hace indicar que se encuentra en uno de los lados donde el parque poseía un acceso, el que surge junto a la finca de Noguer. Y el poder apreciar la entrada de la feria, por un paseo principal, hace ver que debía estar en los extremos de la finca. Pero al observar esta imagen se aprecia a la vez, que el templete se encontraba a la entrada del Parque, y no dentro de la finca de Noguer. Ahora bien, si se aprecia la imagen del inferior se puede ver que se encuentra en el interior de la finca lo que hace intuir un cambio o traslado posterior.

El templete se alza sobre un basamento circular en ladrillo rojo visto que van enmarcando placas de lo que parece piedra o mármol. El acceso a la planta baja o templete es por medio de una doble escalera a dos aguas, de decoración muy sencilla, como el resto de la barandilla. Este primer piso o templete está formado por una planta octogonal con 16 columnillas de orden clásico (fuste acanalado sobre basamento octogonal y capitel clásico toscano rematado con una coronilla) con crestería modernista en hierro a base del conocido como latiguillos o golpes de látigo acanalados, característica decoración modernistas. Dicha estructura sustenta la segunda planta y el techo volado de la primera, manteniendo un estilo sencillo.

El segundo piso o mirador, presenta la misma planta octogonal, con techumbre metálica a 8 aguas rematada por una veleta. El acceso a este 2º nivel es por medio de una escalera exterior de caracol en hierro fundido, sencilla en su decoración. Dicho mirador presenta en cada lado un panel cuadriculado de 16 cristales de colores (azul, verde, naranja y translúcido) que sugieren un juego cromático y formas muy al estilo modernista. Esta estructura se encuentra rematada por una crestería de reminiscencias góticas, a modo de arquillos ojivales trilobulados.

(TEXTO: Susana Padilla/Archivo municipal)

 

 


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